La desesperación del oficialismo por captar votos, lo lleva a extremos llamativos. Uno de ellos fue el acto del "Luna Park" de Buenos Aires, donde ante un público de volumen mucho menor al esperado, José Mujica dejó en evidencia una vez más su prédica gelatinosa, basada sobre el "como te digo una cosa, te digo la otra".
El show de Mujica y Danilo Astori, que fue completado con otro show, el de "Los Olimareños", costó a los asistentes entre 280 y 700 pesos uruguayos "per cápita". Esto tal vez conspiró para que la asistencia fuera menguada. Ello, conjuntamente con la esperada prédica del candidato presidencial frenteamplista, quien volvió a hacer equilibrismo cuando le preguntaron sobre temas espinosos como la posibilidad de que el ex presidente argentino Néstor Kirchner asuma la secretaría de la Unasur o acerca del conflicto binacional que llevó a que en pleno acto, integrantes de la "Asamblea Ambiental de Gualeguaychú", arrojaran volantes reclamando la eliminación de la planta de Botnia de Fray Bentos.
Mujica admitió sin ambages que su presencia allí era "buscar votos" para las elecciones del 25 de octubre y pedir al gobierno argentino que le dé a los uruguayos radicados en el vecino país, días de asueto para que vengan a votar aquí. Como genuino cazador de votantes del color que sean, no fue capaz de jugarse ni siquiera cuando llegó a sus manos uno de los volantes que arrojaban allí mismo los asambleístas que cierran puentes con Uruguay. Se limitó a enviar saludos al pueblo argentino. Así también cuando se esperaba que por otro tema diera una opinión, emitió otra respuesta típica: "Todavía no llegamos y ya me tiran unos problemas".
En las elecciones de 2004 el frenteamplismo logró acarrear votantes desde la Argentina, con la notoria connivencia del gobierno de Néstor Kirchner. Aunque el presidente del vecino país evidentemente esperaba que luego el gobierno de Tabaré Vázquez le fuera más adicto de lo que le resultó ser, los Kirchner han abierto carta de crédito a Mujica, a quien consideran su amigo. Muchos se dirán que, por algo, estaba sentado en las primeras filas del "Luna Park", el embajador de Argentina en Uruguay, Hernán Patiño Mayer.