Es trabajo uruguayo

Ignacio de posadas

Con esa sentencia culmina el aviso de ALUR que pasan las radios de todo el país. Vaca sagrada, si la hay. ¿Con eso, quién podrá criticar este invento?

Impactante.

No por el hecho de estar gastando plata (ajena) en una publicidad cuyo único objeto es político, (más específicamente, electoral): su destinatario no es, obviamente, el consumidor, especie que ALUR casi no tiene, sino el votante.

Pero no es eso lo verdaderamente relevante.

Lo brutal del aviso está en que es cierto: efectivamente ALUR se trata de TRABAJO URUGUAYO. Es el trabajo de cientos de miles de uruguayos lo que hace posible ALUR.

Algunos de esos uruguayos están empleados en ALUR y es probable que trabajen allí, pero el resto, trabajamos en otras cosas y es nuestro trabajo y esfuerzo el que genera los millones de dólares de subsidios, directos e indirectos, con que el actual gobierno creó y mantiene con vida a ALUR.

¡ Si será verdad el aviso!

Hace unos días, el Presidente Vázquez enrostró a la oposición el haber criticado este emprendimiento (que al ser de izquierda no podía no tener un nombre compuesto: sucro - alcoholero; perfectamente ubicable en el panteón sagrado del país-productivo).

"El año que viene va a facturar 75 millones de dólares" se ufanó el Dr. Vázquez, arrojando la cifra al rostro de los malvados.

¿Quién será el que le pasa al Presidente esas milanesas? Como aquellas que se mandó en el acto político del 1º de marzo, en Montevideo, de que este año el país iba a crecer un 3%, y no aumentaría ni el déficit ni el endeudamiento.

¡75 millones de dólares de facturación! Debieron explicarle al Presidente que, amén de fantasiosa, la afirmación es irrelevante y absurda.

Lo que una empresa factura (y más si es estatal) no dice nada por sí solo. El tema es cuánto cuesta esa facturación. Y es allí dónde está el "trabajo uruguayo". El de todos nosotros, paganinis tributarios.

El Senador Alfie, de cuyo rigor técnico puedo dar pruebas de primera mano, hizo para El Espectador, una reseña, confesadamente incompleta, de la montaña de plata que hemos puesto los trabajadores uruguayos en esta, la tercera o cuarta, encarnación de la industria azucarera autóctona.

"Sin contar con la inversión inicial -que no está registrada en ningún lado- dice Alfie "... entre lo que (Ancap) le prestó, lo que le aportó como capital y la deuda que le condonó, son aproximadamente 114,6 millones de dólares y además hay avales por 21 millones de dólares".

Para facturar (el día del golero) 75 millones: lo que se dice, Bruto Negocio.

Algún despistado dirá: "a mí qué, si lo puso Ancap".

¿Sí? ¿No será que lo ponemos todos, cada vez que echamos nafta o gasoil o compramos kerosene o gas?

Hay personas que, efectivamente, trabajan en ALUR y no es un hecho despreciable. Lo que sí merece desprecio es su utilización mentirosa para espoliar al resto de los uruguayos del fruto de su trabajo.

Solucionar los problemas de Bella Unión no es fácil, pero el camino no pasa por repetir, corregidos y aumentados, viejos errores voluntaristas a costos siderales.

Todos los uruguayos valemos igual.

Todos tiramos del carro.

Todos estamos hartos de estos inventos que a todos nos empobrecen.

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