Un nuevo homenaje a Mendelssohn en ciclo Martes de Cámara

Cuartetos. Anahí y Struny, hoy en el Sodre

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ALEXANDER LALUZ

Una interesante reunión de lenguajes tendrá lugar esta noche, a las 19.30, en el ciclo Martes de Cámara, en el Auditorio Nelly Goitiño. Obras de Mendelssohn y Luis Jure serán revisitadas por el cuarteto Anahí, con el cuarteto Struny como invitado.

Este año se cumplen varios aniversarios redondos de figuras que han sido consagradas dentro del canon de la música culta. Uno de los más notorios es el bicentenario del nacimiento de Felix Mendelssohn Bartoldy. Y, previsiblemente, las instituciones académicas, sellos, solistas y conjuntos que se han enfocado al estudio o a la interpretación de algunas porciones de la vasta producción del compositor hamburgués.

Esta noche, la propuesta del joven Cuarteto uruguayo Anahí serán dos títulos para conjuntos de cuerdas, compuestas hacia mediados de la década del 1820. Primero, el Cuarteto en la menor op. 13 N° 2, de 1827, y luego el famoso Octeto en mi bemol mayor para 4 violines, 2 violas y 2 violonchelos, Op. 20, de 1825, que será interpretado junto al prestigioso Cuarteto Struny.

Y como obertura, las jóvenes integrantes de Anahí tocarán Pieza para cuarteto de cuerdas (1987), del compositor uruguayo Luis Jure (1960).

Algunos años atrás, esta reunión de obras habría despertado varias reacciones negativas. ¿Qué tiene que hacer un compositor uruguayo al lado de Mendelssohn? O peor aún, ¿música tan "extraña", con tantas disonancias, al lado de un romántico y sus excelsas melodías? Y si se está conmemorando un aniversario tan especial, ¿por qué no se planteó un concierto íntegramente dedicado a Mendelssohn?

Postmodernidad mediante -y aceptando que el concepto sigue teniendo demasiadas zonas ambiguas, discutibles- ciertos contrastes u oposiciones que se vivieron hasta pasada la mitad del pasado siglo, ya lucen bastante suavizadas. Lo que otrora aparecía como vanguardia, ruptura, ha entrado en las apacibles aguas de un clasicismo contemporáneo. Y aunque sigue sonando "extraño" para una buena parte de esa entelequia definida como "público masivo" (o gran público), ya no provoca reacciones iracundas ni acaloradas defensas. Vale, ahora, como otra experiencia para la escucha.

Pero la propuesta del Cuarteto Anahí viene por un camino muy diferente, y alejado de cualquier oposición tajante o reblandecimiento (conceptual) postmoderno.

Desde sus primeros conciertos, las violinistas Carolina Hasaj, Betina Chávez, la violista Mariana Mastrogiovanni, y la chelista Lucrecia Basaldúa, han abordado a los compositores clásicos o románticos como a los contemporáneos. Opción que, en sintonía con lo que viene haciendo Struny (Daniel Lasca, Lya Pérez, Cecilia Nicrosi, Virginia Aldado) desde 2005, supera vetustas divisiones y se concentra en el interés estético y comunicativo.

Propuestas así, sin lugar a dudas, son una invitación para el placer de escuchar desde la diferencia, sin falsas oposiciones. La obra de Jure, una pieza que estrenó en 1989 el ya disuelto Cuarteto Sur, conjuga en muy buenas ideas en su concepción formal, proponiendo segmentos de contenida expresividad, progresiones de creciente tensión y movilidad (casi ligetianos) en contraste con segmentos de marcado estatismo. En su conjunto, la obra resume equilibrio, sin transar con simplísimos de modernidad impostada, o estructuras de inescrutable complejidad. Y, como corolario, Mendelssohn llegará con dos obras tempranas en la que ya demuestra un gran oficio para la rica construcción melódica, el tratamiento de la tímbrica de las cuerdas, y para cargar el discurso musical con una densa expresividad romántica.

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