MATÍAS CASTRO
El fortalecimiento de los lazos faranduleros entre Argentina y Uruguay parece hacerse cada día más sólido. Ejemplos de esto sobran, para bien o para mal, entre historias de glamour, escándalos, negocios, personas talentosas e ineptas. La historia entre Diego Forlán y Zaira Nara se proyecta como una de las más fuertes, aunque de perfil menos provocador que otras, o tal vez más serio que otras.
Basta comparar la pareja con otras armadas entre chicas y futbolistas. Zaira mantiene un perfil sexy, como su hermana Wanda, pero menos ostentoso. Es mediática, pero menos provocativa. Las comparaciones podrían extenderse a lo largo de varios párrafos, puesto que sobran. La cuestión es que Zaira, a sus 21 años, parece manejar su imagen con cierta astucia, o al menos con un poco más de delicadeza.
En más de una oportunidad ha sacado a relucir el tema de sus estudios terciarios en la carrera de Derecho, y ha dicho que tiene intenciones de continuar por ese rubro. Es indudable que su trabajo como modelo debe ser sumamente redituable, sobre todo teniendo en cuenta la fama que tiene, pero su declarada intención de seguir estudiando no es un detalle menor. Al menos es algo que no se escucha con frecuencia entre chicas jóvenes que viven de sus cuerpos.
En general, la prensa del espectáculo ha mirado hacia la pareja Nara-Forlán como fuente de chismes, pero no encuentra allí mucho más que lindas declaraciones. "Zaira Nara espera que su novio Forlán la sorprenda en su cumpleaños", "Sueño con casarme con mi novio, cada día me enamoro más", "El novio de Zaira Nara le pone los puntos a distancia", son algunos de los titulares que se han escrito sobre ellos. Como se puede ver, no hay más que ese tipo de asuntos a su alrededor. Parecen un ejemplo y todo.