MATÍAS CASTRO
Hay ciertos temas que parece que nunca van a abandonar el mundo del espectáculo. Con insistencia vuelven, una y otra vez, sin terminar de agotarse, aunque paradójicamente se repitan. Ese es el caso del eterno teleteatro triangular entre Jennifer Aniston, Angelina Jolie y Brad Pitt. Es una historia de nunca acabar.
Aniston, que mantiene uno de los perfiles públicos de estrella más curiosos del mundo del espectáculo en Estados Unidos, no deja de ser referida a su ex, Pitt. Es que su imagen de solterona irredimible no tiene vuelta atrás y por eso las revistas del corazón no dejan de vincularla, como si de algún modo todo fuera un teleteatro en el que ella siente una gran frustración porque el buen mozo de Brad está con la malvada Angelina.
"A pesar de que su ex pareja Brad Pitt la dejara por Angelina Jolie, y de tener pocos romances, la actriz se ríe de su soltería y apuesta por seguir adelante", decía una publicación al comentar unas fotos que se tomó Jennifer para la tapa de la revista Elle. Y en los hechos, Jennifer se ríe de su soltería, pero no piensa en Pitt.
Es que Jennifer es la gran solterona de Hollywood. Y para peor, está rodeada del aura que toca a Pitt y Jolie. No el aura de una superestrella, ni del éxito o el glamour, sino el aura de los rumores, los chimentos y los inventos de la prensa ansiosa por noticias. Por eso mismo habitualmente se la pone como en oposición a Angelina dando la impresión de que están constantemente sacando las uñas y erizando los pelos al referirse entre sí.
La prensa del corazón está ávida de tener temas con impacto, sea como sea. A diario se precisan historias fuertes para contar, y un caso así no es para despreciar y por eso, a pesar de los años transcurridos desde el divorcio, se sigue hablando de Jennifer y Brad como si acabaran de separarse.