Kabul | El primer ministro británico, Gordon Brown, realizó el sábado una visita no anunciada a Afganistán, donde prometió acelerar la formación de las fuerzas de seguridad afganas. "Creo que podremos formar a otros 50.000 soldados afganos el año próximo", declaró Brown a la BBC, en la provincia de Helmand, sur de Afganistán, donde está basada la mayoría del contingente británico. Gran Bretaña, que dispone de cerca de 9.150 soldados en Afganistán, ha perdido 38 efectivos desde el comienzo de julio de este año y 207 desde el inicio de las operaciones militares de las fuerza internacional en 2001.
La visita del primer ministro británico a Afganistán ilustra, según los expertos, el malestar de los países occidentales, que deben justificar sus compromisos militares y financieros en este país frente a sus opiniones públicas, cada vez más reacias. Para Harun Mir, del Centro de Investigación y Estudios Políticos de Kabul, la visita del dirigente británico "envía un mensaje muy fuerte" al presidente, Hamid Karzai, y al ex ministro de Relaciones Exteriores, Abdulá Abdulá. "En cuanto se anuncie el resultado final de la elección presidencial", a mediados de septiembre, "deberán encontrar una solución política pacífica", afirma.
Pero, sobre todo, el viaje de Brown "está destinado a convencer a los británicos de que Occidente no puede quedarse inactivo en la crisis política actual" que enfrenta tras las elecciones un país en el que "sus soldados mueren a diario", afirma Mir. afp