Angela y la diablilla Vera

REBAR

Me cae bien la señora Angela Merkel. Tiene elevados porcentajes de popularidad entre sus compatriotas, y goza de un envidiable prestigio internacional. Además, últimamente se ha liberado de ciertas limitaciones impuestas por propia decisión a su vestimenta, que le ocultaban determinados complementos de su talento político, y es conveniente airear de tanto en tanto.

Siempre me dijo de ella que tiene la cabeza muy bien puesta... elogio insuficiente, emitido sin bajar la mirada hacia otras áreas anatómicas, aunque más no fuere por curiosidad... para saber si también merecen alabanzas por su ubicación.

Tiempo atrás -oportunamente, lo comenté en la columna- los berlineses despertaron un día -felizmente, no al son de una marcha militar- sorprendidos por la aparición de la noche a la mañana, en avenidas y calles principales, de unos carteles de publicidad de ropa interior femenina de la firma Bruno Banani, cuya modelo era... ¡Doña Angela! La señora canciller se mostraba en prendas (mucho más que menores, recién nacidas) que resaltaban curvas y protuberancias nunca presentidas ni siquiera por sus votantes, tal como si estuvieran tratadas hasta entonces como secreto de Estado. Ventilada por los creativos publicitarios, allí estaban... sí, doña Angela, créanlo... "desangelada"... y hasta convocando a los representantes del morbo callejero. Allí comprendieron muchos de los peatones por qué, cada vez que se topan en un encuentro cumbre de los tantos numerados, Sarkozy siempre se inclina ante el escote de la jefa de gobierno teutona -bien teutona, realmente- como si fuera a depositar una carta en el buzón de la esquina.

Envueltos en la travesura propagandística, los ciudadanos no se detuvieron a pensar si aquella audacia nudista de la señora Merkel podía acercarle (o restarle) algún voto para cuando fuese candidata nuevamente en las elecciones generales de su país. Pero, la que sí pensó en favorecerse con la situación fue la líder opositora que se prepara para las próximas: se llama Vera Lengsfeld, y termina de colocar 750 cartelones a lo largo y a lo ancho de la capital alemana, donde aparece "aquella doña Angela" luciendo su atrayente "show" pectoral, junto a otra foto de la propia Vera con un "look" exactamente igual, con este slogan: "Nosotras tenemos más para ofrecer"... destacando gráficamente el poderoso argumento de seducción que la mujer suele agregar en momento en que el hombre se dispone a introducir el voto en la urna.

La verdad sea dicha: como candidatas al Senado -si cuadrara- ambas serían elegidas, sin entrar en consideraciones absurdas sobre la izquierda y la derecha.

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