Un "poliladron" con poca carne

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Sebastián Auyanet

A pesar de que dura dos horas y veinte minutos, Enemigos públicos parece quedarse chica en relación al suceso que Michael Mann relata.

El enfrentamiento entre el ladrón de bancos John Dillinger (un controlado Depp) y el investigador Melvin Purvis (un pálido Bale) marca un cambio de tendencia en ambos bandos de la ley: Dillinger es un valioso trofeo de guerra para que J. Edgar Hoover (Billy Crudup) haga crecer a su departamento de investigación (hoy más conocido como FBI). Pero robar bancos está fuera de moda y hay otras disciplinas delictivas a las que no está acostumbrado. Por otro lado, la policía está mutando a métodos más agresivos de lucha y la separación entre el debido proceso y la ética se resquebraja a punta de escopetazos de "tommy gun" automáticas, algo de lo que Purvis queda como abanderado.

La sucesión de hechos, los tiroteos bien logrados pero extensos y sin mucha emoción y el escaso desarrollo que tiene el romance entre Dillinger y su chica le sacan peso a este policial en el que de nuevo se nos vende que el ladrón es el bueno y nosotros compramos.

Y como el Dillinger de Mann no pretende ser todo lo legendario que la historia señala, la desmitificación hace que Depp no logre ser todo lo despreciable o encantador que podría. Tanto él como el personaje de Bale parecen fachadas superficiales y sin demasiada evolución. En definitiva, que a pesar de una genial realización de efectos y escenarios, la historia parece quedarse en el esquema.

Enemigos públicos

Ficha

EEUU. 2009. Título original: Public enemies. Director: Michael Mann. Director de fotografía: Dante Spinotti.

Actuaciones de: Johnny Depp, Christian Bale, Marion Cotillard, Giovanni Ribisi.

Atención a...

Las texturas de imagen y los escenarios. A medida que la película avanza, los colores y ambientes se oscurecen. El trabajo de imagen está entre las mejores cosas que tiene esta revisión de la vida de John Dillinger.

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