La ex reina del pop adolescente sigue dando rienda suelta a sus delirios. Y, era de esperar, hay quienes le siguen la corriente. En el programa nocturno de David Letterman del pasado martes, la cantante ensayó su campaña para llegar a la Casa Blanca. Con un bikini diminuto y una flor roja en el pelo, se subió a un escritorio y abrió la boca. Manifestó su apoyo a la gestión de Bush hijo, dijo que no cerraría Guantánamo y que no otorgaría seguros médicos a todos sus compatriotas. En su lugar propuso dos cosas muy útiles: "tarta gratuita para todos", y que obligaría a la NASA a montar una discoteca en la Luna. Y, obviamente, reformaría el despacho oval como si fuera un casino de Las Vegas.