Luego que el pasado martes en conferencia de prensa el subsecretario de Economía, Andrés Masoller, el director de la DGI, Nelson Hernández, el presidente del Banco de Previsión Social, Ernesto Murro, el director general de Aduanas Ricardo Prato y la Inspectora Nacional de Trabajo Mariana Rucci, rebatieran los argumentos de un estudio de la Universidad Católica los investigadores ratificaron hoy la veracidad de la información allí brindada. El estudio de la Universidad Católica revela que la producción informal en Uruguay llega al 36,9% del PIB, colocando al país con uno de los guarismos más altos de la región.
El comunicado difundido hoy por la Universidad señala que los investigadores "reafirmar la honestidad intelectual y la intención exclusiva de contribuir legítimamente al conocimiento de un fenómeno de relevancia para el país".
Además se explica que la metodología utilizada consiste en medir de forma indirecta la producción informal, utilizando como instrumento de medición la demanda de dinero por parte del público. Los investigadores argumentan que la eligieron por "razones de comparabilidad internacional, de disponibilidad de información y por su amplia aceptación a nivel académico"
"Los resultados, tal como se explicita en el informe, sólo permiten caracterizar el fenómeno de la informalidad para períodos relativamente extendidos en el tiempo, en los cuales es posible detectar variaciones estructurales. Por esta razón, la focalización en resultados puntuales o de años específicos induce a conclusiones erróneas, y equivale a una utilización equivocada de la metodología", agrega.
Los autores del informe reconocen que existen otras aproximaciones para estudiar el fenómeno, entre ellas metodologías que se basan igualmente en procedimientos indirectos, en particular el método MIMIC, el cual reconoce la existencia de múltiples causas y múltiples efectos relacionados a la informalidad.
"Es posible aproximar la medición de la evolución de la informalidad de manera directa, computando el desempeño de la recaudación
tributaria y la formalización de los trabajadores, entre otros indicadores. Esta última alternativa, sin embargo, no permite dimensionar la magnitud absoluta del fenómeno", concluye.