SAN PABLO | AP, AFP Y ANSA
El canciller israelí, Avigdor Lieberman, inició ayer en la ciudad brasileña de San Pablo una intensa gira de 10 días que lo llevará por varios países de América del Sur. El objetivo: contrarrestar la influencia de Irán.
El funcionario israelí llegó por la mañana a San Pablo, principal polo financiero e industrial de Brasil. Fue recibido por el gobernador José Serra, uno de los principales dirigentes del opositor Partido Social Democracia Brasileña, y precandidato a la presidencia para las elecciones de 2010.
En San Pablo está concentrada la mayor comunidad judía de Brasil, el 1% de su población, según el último censo. En Recife los holandeses que conquistaron Pernambuco fundaron allí la primera sinagoga de las Américas.
Por la tarde y con rígidas medidas de seguridad, el canciller participó en un evento de la ronda de negocios Brasil-Israel realizado por la poderosa Federación de Industrias del Estado de San Pablo.
La visita de Lieberman generó su primera controversia política puertas adentro del Partido de los Trabajadores (PT), del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, a quien el canciller visitará hoy en Brasilia.
El periódico israelí Haaretz reportó que Valter Pomar, secretario de Relaciones Internacionales del PT, dijo durante una entrevista que el canciller "es un racista y un fascista".
El partido, de tendencia izquierdista, desde hace tiempo es muy crítico de las políticas israelíes hacia los palestinos, de las cuales Lieberman es un acérrimo defensor. Sugirió modificar las fronteras israelíes para empujar las áreas con fuerte concentración de ciudadanos árabes fuera del país y dejarlas bajo jurisdicción palestina y a la vez requerir, a quienes permanezcan en el país, prestar un juramento de lealtad al Estado judío. Un 20% de los ciudadanos israelíes son árabes.
Una portavoz del partido dijo que Pomar está de viaje y no disponible y se negó a hacer declaraciones sobre la versión del Haaretz.
Una vocera de Lula dijo que las palabras de Pomar "fueron exclusivamente opinión suya y no tienen nada que ver con el gobierno; por cierto fueron bastante rudas". La portavoz habló con la condición del anonimato, de acuerdo con las reglas del departamento.
Un vocero de la cancillería brasileña también distanció al gobierno de la declaración de Pomar. "Una cosa es el partido y otra el gobierno. Un miembro del partido tiene libertad para decir lo que quiera mientras no hable por el gobierno", dijo el funcionario, también bajo la condición de anonimato.
Pomar dijo a Haaretz que "Lieberman es un racista y un fascista" y que "la izquierda brasileña está organizando protestas contra él y contra la política que representa".
La apuesta política, según un portavoz de la embajada israelí en Brasilia, está puesta en la influencia regional de Lula y en el creciente rol brasileño en la búsqueda de soluciones para un acuerdo entre israelíes y palestinos. La embajadora israelí en Brasilia, Giora Becher, anunció que Lieberman hablará sobre Irán ante Lula.
Durante su visita, el canciller israelí visitará Argentina, Perú y Colombia. El viaje de 10 días de Lieberman a la región se propone, además de contrarrestar la creciente influencia iraní, promover el comercio.
Presidente iraní visita a lula
El embajador de Irán en Brasil, Mohsen Shaterzadeh, calificó ayer al presidente Luiz Inácio Lula Da Silva de "corajudo" por el reconocimiento de la reelección de Mahmoud Ahmadinejad -a quien la oposición lo acusa de haber cometido fraude- y dijo que será el primer gobernante en recibirlo. "Eso demuestra que la diplomacia brasileña conoce la realidad de Irán perfectamente. Uno de los grandes problemas occidentales es no conseguir comprender. Fue una actitud corajuda (de Lula), independiente, y nosotros la agradecemos", subrayó Shaterzadeh en rueda de prensa en Brasilia, difundida por agencias locales. Lula dijo en junio que era "difícil" que hubiese fraude en Irán y que las protestas eran un reclamo "de perdedores". Según Shaterzadeh, la fecha de la visita de Ahmadinejad a Brasil no fue marcada, aunque será después de agosto, cuando el dirigente iraní asuma el segundo mandato. Ahmadinejad debió realizar una visita oficial la primera semana de mayo, que fue suspendida. La iniciativa de una visita fue blanco de protestas de organizaciones judías y de derechos humanos en el país.