En principio puede considerarse por lo menos discutible el proyecto de ley que se anuncia, creando la figura de un Ombudsman como mediador cultural a través de la regulación de la radio y televisión.
Lo que ha trascendido no puede disimular la violación del artículo 29 de la Constitución en cuanto declara enteramente libre la comunicación del pensamiento, sin perjuicio de las responsabilidades a posteriori del autor, impresor o editor, de acuerdo a la ley, por los abusos que cometieren.
Por otra parte, los casos que se quieren prevenir, ya tienen prevista una sanción legal y dejar en manos de un funcionario público el mediar en favor de la expresión de todos los actores y manifestaciones culturales existentes es demasiado vago.
Habrá que esperar lo que se presente en definitiva.