Michael Douglas volverá a "Wall Street" con Stone

Prioridades. Familia y ONU le importan más que el cine

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EL PAÍS - BARCELONA

LOURDES MORGADES

Relajado, risueño, derrochando amabilidad, Michael Douglas (New Brunswick, Nueva Jersey, 1949) promociona en España una película en la que tiene un papel secundario, pero en la que su nombre aparece al nivel de los protagonistas.

Se trata de Más allá de la duda, un remake firmado por Peter Hyams del último filme americano de Fritz Lang, que en 1956 protagonizaron Dana Andrews y Joan Fontaine. Ahora los jóvenes Jesse Metcalfe y Amber Tamblyn son los protagonistas de la revisión de este viejo thriller que se estrenó ayer en los cines españoles y en el que un periodista (Metcalfe) se autoinculpa de un crimen para atrapar a un fiscal (Douglas) que amaña pruebas para ganar juicios.

Michael Douglas está de vacaciones en Mallorca desde hace tres semanas con su esposa, Catherine Zeta-Jones, y sus dos hijos pequeños, y ha decidido echarle una mano a Hyams, con el que ya trabajó en Verdugos de la justicia (1983), y de paso contar que volverá a ponerse en la piel del Gordon Gekko, el frío y despiadado tiburón financiero que interpretó en Wall Street (1987), de Oliver Stone, y con la que ganó el Oscar al mejor actor.

"El de Gekko era uno de esos papeles buenos, con muchos diálogos, de los que no abundan para los actores de cine, que habitualmente lo que hacen es mirar una y otra vez a cámara", recuerda el actor encantado de volver al personaje 20 años después y con un paisaje financiero completamente diferente al de 1987. "Las cosas han cambiado mucho y Gekko ya ha salido de la cárcel, mucho antes de que Bernard Maddoff entrara en ella", ironiza. "La película será un reflejo de lo que ha pasado en los últimos años en el mundo financiero hasta llegar al hundimiento de los mercados", afirma.

En estas dos décadas pasadas desde el estreno de Wall Street, Michael Douglas ha tenido tiempo suficiente para recuperarse del bulling al que Oliver Stone le sometió durante el rodaje según contó el actor. "Ha pasado el tiempo y veo las cosas de manera diferente. Oliver te pone a prueba. Muchos directores se comportan como padres con los actores en los platós de rodaje, les protegen, Oliver Stone no hace eso. Él reta a los actores y eso puede crear a veces confusión. Pero no cabe duda de que su historial con los actores es increíble. Ahí están James Woods en Salvador, Charlie Sheen en Pelotón, Tom Cruise en Nacido el 4 de julio, Kevin Costner en JFK o Anthony Hopkins. Todos hicieron algunas de sus mejores interpretaciones como actores bajo su dirección".

El cine ha dejado de ser una prioridad en la vida de Michael Douglas, quien en 2008 no estrenó ninguna película. "Es que desde que me casé con Catherine y desde que tengo una nueva familia con dos niños pequeños procuro no trabajar demasiado. Me reservo tiempo para mí", y se extiende contando la vena artística de sus retoños, Dylan de ocho años y Carys de seis, a la que trata de imitar bailando contoneándose sentado en el sofá de una enorme suite del último piso de un hotel de lujo de Barcelona.

FUTURO. "A partir de septiembre las cosas cambiarán un poco porque inicio el rodaje de Wall Street 2", dice resignado. Y después hay más, porque cuando deje al personaje de Gordon Gekko su compañía tiene dos producciones cinematográficas y se meterá en la piel del que fuera el popular pianista y extravagante show-man estadounidense Liberace bajo las órdenes Steven Soderbergh con el que ya rodó Traffic en 2000. "Matt Damon interpretará el papel de mi joven amante", informa. Y remata para incrédulos: "Con el vestuario y un poco de maquillaje doy el papel".

Su labor como embajador de buena voluntad para Naciones Unidas en temas de desarme asegura interesarle mucho más que el mundo del cine. "De hecho, mis prioridades", dice, "son, por este orden: primero mi familia, luego mi trabajo para la ONU y al final el cine". Se muestra entusiasmado con el acuerdo preliminar alcanzado entre Estados Unidos y Rusia para que ésta reduzca en los próximos siete años sus arsenales nucleares. "Lo de Corea del Norte e Irán son problemas puntuales, pero que Rusia, que tiene el 95% de las armas nucleares del mundo, haya aceptado reducirlas es muy importante. Es la oportunidad para un cambio", sentencia serio.

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