En medio del mar de especulaciones y a una semana de haberse producido su fallecimiento, finalmente se supo que hoy el cuerpo de Michael Jackson será llevado hasta su rancho Neverland en Santa Bárbara. En ese lugar se instalaría una capilla ardiente para que sus fanáticos puedan despedirse antes del entierro que en principio sería el domingo y en un acto absolutamente reservado a su familia y amigos.
La corresponsal de El País de Madrid ayer sostenía que el traslado del cuerpo se haría desde un lugar no precisado en Los Angeles, en una caravana compuesta por treinta autos que será seguida por varios helicópteros. Son doscientos los kilómetros que deberán recorrer.
En medio de esta movida apareció la confesión de Cherilyn Lee, la enfermera que trabajó para Jackson hasta abril pasado. Ella sostiene que el músico le había pedido entonces que le suministrara un fuerte sedante conocido como Diprivan o Propofol. Aunque ella le aclaró que se trataba de una medicación nada segura, él le rogó que se la inyectara para poder dormir 8 horas. Tras ese episodio ella dejó de trabajar para Jackson pero cuatro días antes de la muerte, un asistente del músico la llamó diciendo que él tenía la mitad del cuerpo ardiendo y la otra helada.
Ella les aclaró que el "Diprivan induce el sueño y reduce el ritmo cardíaco y respiratorio, lo que no es un problema cuando el paciente está bajo observación médica en un quirófano. Michael debe de ir inmediatamente al hospital". Después de eso no tuvo otra respuesta. El prospecto del Diprivan aclara que debe ser suministrado por personas entrenadas en el uso de anestésicos.