Tan difícil como ir a un Zoo en Baires

Problemas para conseguir monedas y cambiar dinero

ANDRÉS LÓPEZ REILLY

Aún cuando "cruzar el charco" sea cada vez más habitual, no sólo por los lazos que unen ambos países, sino por el crecimiento del turismo regional, sigue habiendo fronteras para los uruguayos que llegan a Buenos Aires.

Y algunas trabas, rayan lo absurdo. Por ejemplo, no se puede subir a un ómnibus sin monedas, único afectivo que aceptan las máquinas expendedoras de boletos. Los guardas-conductores no están autorizados a dar cambio. Y en general, quien tiene una moneda, la cuida como a un verdadero tesoro.

Incluso hay quienes las venden al por mayor, más caras que su valor nominal, por el magro favor de poner en circulación el tan necesario "cambio" que no siempre se consigue.

En las terminales de ómnibus no se entregan monedas. Tampoco en los bancos, ni en los cambios, que ya de por sí son difíciles de encontrar en una ciudad como Buenos Aires, en la que parecería que no falta nada.

Para hacer un típico paseo turístico, como la visita al parque Temaikén, ubicado en la provincia de Buenos Aires, a 50 kilómetros de Capital Federal, es necesario contar con $ 5 en monedas (aproximadamente $ 35 uruguayos, por persona). Una familia "tipo" -padres y dos hijos- debería disponer entonces de $ 20 en monedas si quisiera viajar en el ómnibus de la línea 60 que va a Escobar, el único medio de transporte que llega hasta el parque.

Si para un porteño es difícil conseguir $ 20 en monedas, mucho más lo es para un turista, que viaja por pocos días, o que acaba de llegar a la ciudad.

Pero en materia de cambio, Buenos Aires fue siempre una ciudad difícil. En Montevideo hay casas cambiarias por todos lados. Y las que están en los shoppings, trabajan hasta las 22 horas. En la vecina orilla, estos negocios son una rara avis. Y si se los encuentra, difícilmente satisfagan la demanda del turista, a quien se le solicita que aporte el teléfono y la dirección exacta donde se encuentra hospedado. Algo que por lo general, el viajero desconoce.

También hay bancos que evitan cambiar a quienes tienen documento extranjero. Y habitualmente, ni bancos ni casas de cambio facilitan el metálico imprescindible para algo tan básico como subir a un ómnibus.

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