Un drama intimista en el vasto paisaje canadiense

DVD. Se lanzó "Amores en la nieve", con Sigourney Weaver

 20090612 567x600

GUILLERMO ZAPIOLA

Es una de esas películas con personajes "raros", más un elemento de "enfermedad del mes". Es decir, en principio suena terrible. Hay empero valores más que atendibles en "Amores en la nieve", film con Sigourney Weaver estrenada en DVD.

Producción anglo-canadiense dirigida por un británico (Marc Evans), Amores en la nieve cuenta la historia de un ex convicto igualmente británico (Alan Rickman) que viaja por el norte de Canadá y recoge en su automóvil a una autostopista (Emily Hampshire). El hombre entabla con su compañera de viaje una relación de simpatía que se interrumpe, empero, brusca y trágicamente: se produce un accidente de coche y la chica muere.

Luego de los trámites policiales correspondientes, Rick- man decide visitar a la madre de la joven muerta, y descubre que se trata de un personaje muy particular: lo que alguien ha llamado "una autista altamente funcional" (Sigourney Weaver). Permanecerá junto a ella unos días mientras se hacen los arreglos del funeral y no serán días corrientes.

El personaje de Weaver, en gran parte debido a su condición, se mantiene a distancia de la comunidad en la que vive, pero se sentirá extrañamente vinculada en términos emocionales con el recién llegado. Se insinuará también una relación afectiva entre Rickman y una vecina (Carrie Ann Moss), lo que generará a su vez la intervención en el asunto de un oficial de policía enamorado y celoso (James Allodi) que tratará de encontrar "algo raro" en el pasado del forastero. Hacia el final, Rickman acariciará la idea de irse, pero a esas alturas es obvio que, cualquiera sea su decisión, las vidas de varios personajes (incluyéndolo) han cambiado para siempre. Un nuevo sentido de la comprensión ha surgido, con autismo o sin él, entre ellos.

La amenaza de la Corrección Política pendía, obviamente, sobre todo el asunto, que podía convertirse en un sermón sobre la Humanidad de los Diferentes, o alguna tontería por el estilo. Hay que poner en el haber del director Evans, su inteligente guionista Angela Pells y su competente elenco el haber sabido escapar de casi todas las trampas a las que el material se prestaba.

El guión se enriquece permanentemente de pequeños toques de observación, pinceladas que van armando el panorama de su pintura de pueblo chico. Y los dos estupendos actores protagónicos ofrecen retratos complejos y matizados de sus dos personajes.

La distante ironía `british` que suele ser la marca de fábrica de Rickman sufre en el film una sutil variación: aquí se trata más bien de un toque sardónico pero no exento de realismo práctico que encuentra en el libreto de Pells varias oportunidades de lucimiento. Y Weaver es un interesante contrapunto: pronto se advierte que hay una penetrante inteligencia detrás de su autismo, pero no le basta para superar una situación que la condena, casi desde el principio, a una radical soledad. La actriz resuelve su personaje con envidiable soltura.

Se sabe poco aquí del director Marc Evans, quien ha hecho bastante televisión y tiene también un puñado de títulos para la pantalla grande en su haber. En un futuro próximo habría que averiguar empero algo más acerca de él: actualmente está filmando una película llamada Patagonia, una producción anglo-argentina con elenco de los dos países, y que entrecruza dos historias paralelas del tipo `road movie`, una de ellas en Gales y otra en la región sudamericana del título. La globalización, que le dicen.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar