El papel de víctima

Al régimen cubano no le sirve que la Organización de Estados Americanos (OEA) le haya abierto las puertas para su regreso a 47 años de su expulsión.

Tampoco le servirá el día que el gobierno de los Estados Unidos levante el embargo que pesa sobre la isla y que se ha convertido en el caballito de batalla de Castro y su comparsa en todos los foros internacionales.

¿Por qué? Porque este tipo de decisiones los deja sin motivos de queja y sin argumentos para agitar la gastada bandera contra el imperialismo.

Más allá del ostracismo en la OEA o el embargo, Cuba tiene relaciones y comercia abiertamente con todos los mercados del mundo, aún aquellos que tienen empresas estadounidense.

Porque lo que le sirve no es el aspecto económico, sino su papel de víctima.

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