La seriedad oficial

Julia Rodríguez Larreta

Esta semana en el almuerzo de ADM, la Ministra de Salud fue cuestionada sobre la negativa de su Ministerio a un pedido realizado por el Sanatorio Americano y el Consultorio de Medicina Nuclear Ferrari Ferrando & Páez. Se trataba de la autorización para el ingreso e instalación de los nuevos aparatos que se usan en el mundo desarrollado para el diagnóstico precoz de cáncer, conocidos por la sigla PET. Como respuesta, la ministra afirmó que no se trataba de proyectos serios. Ante semejante aseveración, parecería que esta característica, la seriedad, es el distintivo de esta Administración al momento de tomar decisiones. Algo que sería digno de elogio, si no fuera porque ya llevan un tiempo al mando del país y sobran los ejemplos que demuestran lo contrario.

Fue justamente en un mes de mayo, cuatro años atrás, cuando el gobierno del Dr. Vázquez apenas llevaba dos meses en el poder, que cesaron en sus funciones al Director del Instituto de Radioterapia del Pereira Rossell, el Dr. José Onorio Leborgne y cabe preguntarse qué hubo de serio en esa determinación. Las razones sobran para el cuestionamiento, dado que el Dr. Leborgne, haciendo honor a su estirpe familiar y académica, de reconocidos especialistas en la materia dentro y fuera de fronteras, como lo fue su padre y lo era también Félix su hermano y antecesor, gozaba de las mejores credenciales y trayectoria para continuar al frente de ese departamento.

Máxime cuando la persona nombrada para sucederlo contaba como mayor mérito el haber trabajado en la clínica COR, uno de cuyos socios, por todos conocidos, era el Dr. Vázquez hasta que asumió la presidencia, dado que un tiempo antes, las acciones de la empresa pasaron a nombre de su hijo. El otro conocido distintivo de la Dra. Blanca Tasende, era el haber estado a cargo de una sucursal de esa clínica, en el departamento de Colonia, que había sido censurada por la Comisión de Energía Atómica por no estar las instalaciones o aparatos en la condiciones exigidas para desarrollar un trabajo tan delicado y peligroso para el paciente, como es la terapia radioactiva para el tratamiento del cáncer, que de no ser aplicada con la máxima precisión, en vez de sanar, hace daño. Y precisamente Leborgne, cuenta entre sus trabajos, con un manual de Auditoría de los Servicios de Radioterapia, utilizado por la Comisión Internacional de Energía Atómica, que ya va por su tercera edición.

Al conocerse la noticia, de inmediato se produjeron fuertes repercusiones ante las cuales la Dra. Muñoz hizo gala de manifiesta incoherencia. Primero afirmó que la determinación le pertenecía en absoluto, una aclaración que hubiera estado demás, si no fuera que resultaba a todas luces, por lo menos inconveniente, el que tantas personas vinculadas a la empresa del Presidente, (ahora de su hijo y donde ha continuado ejerciendo como médico), estuvieran al frente de la atención oncológica estatal.

Pues antes de destituirse a Leborgne, fue nombrado al frente del servicio de Radioterapia del Instituto Nacional de Oncología, (INDO) el Dr. Pedro Kasdorf, quien más allá de sus buenos antecedentes profesionales, es uno de los copropietarios de COR. Mientras, el servicio de Cobalterapia del Clínicas estaba en manos del Dr. Miguel Torres, catedrático de la Facultad de Medicina, también socio de COR. O sea que esta área de la medicina del Estado quedó fuertemente vinculada con la firma relacionada con el primer mandatario.

En segundo término, la Ministra expresó que no estaban en juego argumentos profesionales, sino estrictamente políticos. Dijo que la Dra. Tasende representaba mejor el programa del gobierno, como si la atención de esta enfermedad fuera un asunto político. Pero al quedar rápidamente en evidencia el despropósito de semejante declaración, 10 días más tarde llamó a conferencia de prensa y tranquilamente se contradijo. Habló de presuntas irregularidades de Leborgne en el manejo el servicio a su cargo y hasta llegaron a hacer una presentación ante la Justicia penal. Que fue luego retirada del juzgado; no se sabe bien cómo y cuándo llegó el turno de la presentación frente al Tribunal de Ética del Sindicato Médico, del que tuvieron que retractarse públicamente.

Pero nada de esto puede borrar el ánimo persecutorio, y nada serio con que actuó el gobierno, al alejar a José Onorio Leborgne, quien junto con su hermano montara "el mejor Servicio de Radio Terapia Público", al decir del presidente de la Academia, Ricardo Quadrelli, en las exequias, días atrás, del respetado y prestigioso Félix, quien posiblemente habrá fallecido abrumado por tanta impune arbitrariedad.

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