Ingenuidad

El secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, dijo: "Creo que todo el mundo espera que el proceso de acercamiento con Cuba siga". Difícilmente puede seguir un proceso de acercamiento hacia la dictadura de los hermanos Castro, si el mismo no se empezó a desarrollar. Y esa es la realidad, aunque haya quienes creyeron advertir tal cosa como resultado de haber asumido Barack Obama como presidente de EE.UU.

Todo empezó cuando el "presidente" cubano Raúl Castro admitió que estaba dispuesto a discutir con el nuevo gobierno estadounidense acerca de todos los temas, incluyendo "los derechos humanos, la libertad de expresión y los presos políticos". En ese momento, el presidente Obama creyó que se podría lograr algo positivo. Pero fue casi inmediata la reacción de Fidel Castro quien dejó en claro no sólo que su hermano Raúl no tiene independencia, sino que sentenció que Obama interpretó mal a éste, yendo asimismo hacia un fracaso en la presunta negociación, como "todos sus antecesores".

El episodio mencionado no fue suficiente para enfriar los ánimos de quienes creen que por la vía de las concesiones y conversaciones, pueden ablandar a una tiranía estilo soviético, que viola los derechos humanos desde hace medio siglo. Apareció entonces Insulza, expresando su sueño de que Cuba pueda volver a integrar el sistema interamericano. Frente a esto, Fidel Castro no se hizo esperar, rechazando la posibilidad de volver a integrar la Organización de Estados Americanos, a la que acusa de complicidad con presuntos "genocidios" que atribuye a los Estados Unidos.

Cuba, aunque logró su independencia gracias al apoyo de los Estados Unidos, a partir de 1959 está en manos de un verdadero Stalin caribeño, quien en su momento traicionó la democracia que prometió para su país. Tiranías de ese tipo sólo pueden sostenerse si mantienen el régimen de terror, si conservan su andamiaje policíaco de control total sobre la población. El día que empiezan a ceder en sus limitaciones a las libertades individuales, los pueblos aprovechan para derribarlas, como lo hicieron con el muro de Berlín.

Ya le llegará a Cuba la hora de la libertad. Todavía no.

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