MATÍAS CASTRO
Famosos golpeadores, famosos lastimados, famosos víctimas y famosos victimarios. Los hay de todas las clases, al igual que en cualquier ámbito de la vida. Hace poco tiempo el caso de la cantante pop estadounidense Rihanna sonó muy fuerte y llamó la atención a unos cuantos, especialmente por su resolución. Días atrás volvió a llamar la atención aunque por detalles laterales.
En la última de los premios Grammy Rihanna tenía contratada una actuación. Sin embargo, a último momento, no se presentó en el show. Poco después trascendió que el motivo de su cancelación había sido una golpiza que le propinó su novio, el rapero Chris Brown. El fue arrestado de inmediato y al día siguiente circuló una foto supuestamente tomada en la emergencia de un hospital, que mostraba el rostro de Rihanna totalmente marcado por los golpes. Lo curioso del asunto es que muy poco tiempo después Rihanna dijo que se había reconciliado con él y que el tema había terminado. Brown tiene aún pendiente una nueva audiencia con el juez y es habitualmente fotografiado por los paparazzi de Estados Unidos haciendo compras y paseando por la calle como si nada.
La vuelta llamativa que se produjo la semana pasada, es que ella presentó ante la policía una petición para que le devuelvan aretes y anillos que le incautaron en el momento en que fue hospitalizada. Aparentemente estos objetos fueron tomados por la policía como evidencia del caso. Esas joyas, muy caras por cierto, eran prestadas, cosa muy común cuando los famosos van a eventos públicos (las joyerías se las prestan para que les hagan promoción). La pobre está pasando por un mal momento a raíz de todo esto, a lo que hay que sumarle la relación con Brown, que vaya uno a saber qué encierra. Es probable que aún queden capítulos por escribir en esta historia.