Tarde piaste

Julia Rodríguez Larreta

Si lo dijeron en broma, no causa ninguna gracia y si fue en serio, es como para llorar. La síntesis de la reunión mantenida esta semana entre el Gobierno, las Cámaras Empresariales y el PIT-CNT, puede sintetizarse en el reclamo hecho por el primero; "anticipen al gobierno las situaciones problemáticas". ¿Será que entonces pasarán a conformar "una comisión", para estudiar concienzudamente el problema?

Cosa sabida es que en general y en todas partes, los empresarios suelen guardar la calma y deben hacer gala de paciencia, porque no es redituable enfrentarse al poder de turno. Más les vale acomodar el cuerpo lo mejor posible, a fin de poder continuar, mal que mal con su actividad, si bien en Uruguay, el sector empresario no tiene que vérselas con un Sr. Guillermo Moreno como el secretario de comercio de Argentina, que de entrada los insulta, para comenzar el ablande o pone el revólver sobre el escritorio, antes de empezar la conversación, para caldear el ambiente de primera.

Sin embargo el otro día, en el encuentro del Gabinete Productivo, el Presidente de la Cámara de Industrias, Diego Balestra, sin pelos en la lengua, les espetó a los interlocutores del oficialismo, (unos y otros tienen la misma raíz), varias de las verdades repetidas desde hace tiempo, sin eco que le responda. Como por ejemplo, que "se podría discutir hasta el cansancio entre las partes, sin llegar nunca a ningún acuerdo, porque el que siempre termina laudando es el gobierno". Y si no, basta recordar la afirmación, de hace justamente un año, hecha por el subsecretario de Trabajo y Seguridad Social, Jorge Bruni, más plena de desparpajo que de sinceridad, (lo que sería una virtud), reconociendo que los titulares de su cartera, en lugar de ser el fiel de la balanza en las discusiones entre empresarios y sindicatos, (como correspondería), lo que en realidad hacen es "poner el dedo en la balanza". No hace falta explicar a favor de quien.

De esa matriz frentista-sindical, a lo largo de estos años se ha ido elaborando una rígida legislación laboral, que cual telaraña atrapa e imposibilita la flexibilidad que contribuye a dinamizar el mercado del trabajo, la actividad económica y la creación de empleos, dentro de esa concepción que tiende a la protección del ya ocupado y no a la gestación de nuevas oportunidades. Porque cuanto más complicaciones signifique contratar a una persona nueva, menos propensión tendrá el empleador para ampliar su plantilla o sus actividades.

El actual gobierno empezó por fomentar las ocupaciones de empresas al derogar el permiso para que pudieran ser desalojadas de inmediato por la policía, lo cual es violentar el derecho de propiedad, tanto como el derecho a trabajar. Así fue que hasta un obrero en Colonia, al que le impedían el normal acceso a la planta donde trabajaba, murió de un infarto mientras se esforzaba por llegar a destino. Como corolario de estas acciones, la mayoría de las firmas que estuvieron paradas durante largo tiempo terminaron fundiéndose. A la larga, en la mayoría de los casos, la justicia ordenó el desalojo, pero el daño ya estaba hecho.

Se votaron los Fueros Sindicales y la ley de Tercerizaciones, que acabó con una cantidad de Pymes, aun cuando se suponía que el Frente Amplio era su gran defensor. Del momento en que quienes contratan servicios quedan sujetos a que cualquiera de esos empleados pueda de pronto recurrir contra el que contrató el servicio a la empresa que lo empleaba, naturalmente se produjo un trasvase hacia tercerizar con las firmas más grandes. Por suponer que éstas representan una mayor garantía en el cumplimiento de los aportes al BPS., mientras al empresariado se les obligó a una nueva tarea de control que le corresponde a la Inspección de Trabajo, además de un aumento de costos por tener que implementar una nueva función en su operativa. También se alargó el Plazo de Prescripción para los reclamos laborales, lo cual significa que una espada de Damocles queda pendiendo por mucho tiempo sobre la empresa.

A pesar de la crisis que se vislumbraba desde hace tiempo y de las alertas y las demandas provenientes del sector empresario que no comenzaron recién, a los responsables de gobernar nuevamente se les ve actuar con falta de previsión. Se anuncian medidas que llegan tarde y además demoran en implementarse, corriendo atrás de los sectores que ya han sido castigados. Lo mismo que ha ocurrido en otras áreas, como fue lo de no haber impedido a tiempo que Uruguay diera la vuelta al mundo figurando en una lista negra, dando una mala e injustificada imagen. Y encima, uno de los candidatos oficiales se sumó al coro para desprestigiar al país. Abundan lamentablemente, los ejemplos de la escasa eficiencia gubernamental para enfrentar situaciones difíciles y actuar con celeridad y acierto. El combate a la delincuencia es un fracaso, igual que el sistema carcelario que solo se ha agravado y ni que hablar de la reticencia de Ministro y Presidente, para reconocer la gravedad de la sequía y sus perjuicios, a pesar del viajecito en helicóptero del año pasado y la lista continúa.

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