Falsas promesas

Dispone el artículo 171 de la Constitución: "El Presidente de la República gozará de las mismas inmunidades y le alcanzarán las mismas incompatibilidades y prohibiciones que a los Senadores y a los Representantes". En mérito de esta norma, pesa sobre el primer magistrado de la Nación la primera prohibición establecida por el artículo 124 de la Carta. Reza esta disposición: "Los Senadores y los Representantes tampoco podrán durante su mandato: 1°) Intervenir como directores, administradores o empleados en empresas que contraten obras o suministros con el Estado, los Gobiernos Departamentales, Entes Autónomos, Servicios Descentralizados o cualquier otro órgano público". El doctor Vázquez sigue ejerciendo su profesión en el área de la oncología radioterapéutica, en que es especialista. Y no lo ha ocultado. Más bien, ha hecho indebido alarde de ello, pues le dedica a la medicina, todos los martes, un tiempo que debiera emplear en cumplir sus funciones presidenciales, que son, por su propia naturaleza y trascendencia, "full time" y no "part time".

En razón de ello, es decir de su actividad médica, es público y notorio que todos los martes concurre a la Asociación Española Primera de Socorros Mutuos, en cuya clínica atiende pacientes y coordina o dirige sus tratamientos, en horario matutino. A cuyo efecto se traslada, parece, en locomoción oficial y acompañado por parte de su nutrida legión de guardaespaldas. Este último aspecto de la cuestión ha llevado al doctor Jorge Batlle a afirmar que el señor presidente está incurriendo en abuso de funciones. Pero, sea o no así, no es el punto que queremos abordar.

La Española, como no puede ser de otra manera dado su giro de empresa prestadora de servicios de salud, contrata suministros con el Estado y con otros órganos públicos. Además, como usuaria importante de servicios públicos, naturalmente tiene que tener vínculos contractuales con algunos Entes Autónomos y Servicios Descentralizados. Y el doctor Vázquez, como médico de dicha mutualista, es empleado de la misma y percibe de ella un salario, según también es público y notorio. Ello surge, además, de la declaración jurada de sus ingresos, que anualmente debe hacer. Todo está muy clarito, pues, desde el punto de vista constitucional. La Española contrata con el Estado y sus entes auxiliares y el Presidente de la República es empleado de dicha empresa. Ergo, desde el 1° de marzo de 2005 está incurriendo en violación del artículo 124 de la Constitución, que le es aplicable por imperio de lo dispuesto en su artículo 171. Sobre el punto, de claridad meridiana, no caben dos opiniones.

Como todos recordamos, en una de sus dos piezas oratorias de aquel 1° de marzo -no importa cuál-, el entonces flamante presidente nos dijo a todos los uruguayos que iba a ceñir su acción de gobernante a dos biblias: el programa del Frente Amplio y la Constitución. No interesa, ahora, el orden en que las mentó. Cuenta sí -mucho- lo que añadió, categóricamente, respecto de la Lex Magna: "Dentro de la Constitución, todo; fuera de la Constitución, nada". A 26 meses del día en que ciñó por vez primera la banda presidencial, viendo cómo el doctor Vázquez exhibe todos los martes su condición de empleado de La Española, en pública y ostentosa violación de los artículos 124 y 171 de la Carta, uno se sorprende y se pregunta: ¿El señor presidente está amnésico, o nunca leyó "el librito" tan caro a "los dotores", al decir de Rivera? Es para preocuparse, porque convengamos en que si es grave tener un presidente amnésico, más lo es que el mismo sea ignaro en materia constitucional y jamás lea la Carta, siendo que el 1° de marzo de 2005 hizo solemnemente ante la Asamblea General la siguiente declaración: "Yo, Tabaré Vázquez, me comprometo por mi honor a desempeñar lealmente el cargo que se me ha confiado y a guardar y defender la Constitución de la República". El Frente Amplio llegó al poder, con el Dr. Vázquez al frente, prometiéndole a la ciudadanía un cambio de signo positivo, en todos los órdenes. Prometiéndole no solo el oro y el moro, es decir justicia social, trabajo, vivienda, educación, salud "e ainda mais", sino también, honradez -no meter "la mano en la lata"- y respeto a la Constitución y las leyes.

Viendo cómo el señor presidente transgrede muy jarifo todos los días, y especialmente los martes, esta última promesa, podemos descontar cómo se incumplen todas las demás. Es que eran, como las de Gardel, "Falsas promesas".

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