IGNACIO DE POSADAS
El gobierno anunció que todo se había arreglado. Apenas un malentendido. Ningún problema. Pero no fue un mero malentendido, ni está todo arreglado. Los orientales deben saber qué pasó y, sobre todo, cómo quedó el país.
Pasó un grueso episodio de colonialismo por parte de los poderosos (y sus adherencias). Hace tiempo que gobiernos europeos, titulares de las cargas tributarias más gravosas del mundo, ven con malos ojos como sus contribuyentes buscan colocar activos en lugares donde no los exprimen. En vez de preocuparse por aliviar el peso a sus contribuyentes, echan las culpas a los países que los acogen y tratan mejor. Por ese camino, empezaron una dura campaña contra los "paraísos fiscales", creando un cuerpo llamado GAFI, con el encargo de apretarle el pescuezo a países pequeños para que, en su perjuicio, no acojan los recursos de contribuyentes que buscan poner algo a resguardo.
Así, vinieron varias veces al Uruguay a decirnos qué debíamos hacer (en beneficio de los poderosos y directo perjuicio nuestro).
Andado algún tiempo, ocurrieron dos episodios en esta "cruzada", uno bueno y otro malo. Bueno: el Tesoro americano, desayunado por el estado de Delaware, tomó consciencia de que era el primer receptor de ese desplazamiento de capitales en busca de mejor trato tributario (y el primer proveedor de vehículos societarios para ello: reíte de las SAFIs). El entonces Secretario del Tesoro, O`Neill, dijo que no era obligación de ese país el colaborar con los fiscos de otras naciones y que se bajaban del GAFI. Malo: se subió Argentina, en una hábil movida.
Pero aún con las presiones y fastidios adicionales que eso significó, Uruguay venía en paz hasta que los poderosos imaginaron poder atajar el incendio de esta crisis y tanto o más importante deflactar los ataques y críticas que estaban soportando, armando un gigantesco evento mediático: la cumbre del G20. Objetivo principal: convencer a la gente de que controlaban el incendio y, de paso, agitar algún chivo expiatorio para sacarse de encima las presiones (Francia): liquidemos los paraísos fiscales. ¿Qué tendrán que ver con la crisis? Los "adherentes" encantados, se subieron al carro inmediatamente. En esa volteada caímos nosotros. Sin comerla ni beberla. Sin haber tenido nada que ver en las causas de esta crisis y sin haber cambiado nada desde la última vez que los centuriones del GAFI nos vinieron a inspeccionar.
Ante esa amenaza se empezaron a mover aquellos países que se la vinieron venir, desde Suiza a Mónaco y todos fueron zafando de la anunciada lista negra.
¿Uruguay? Hasta el 26/3 no había noticias de que hubiéramos hecho algo. En esa fecha el secretario general de la OCDE me informó que si el gobierno no firmaba una declaración antes del 2 de abril, la quedaba. ¿Que Uruguay había cumplido con las exigencias del GAFI? No interesa, "esto no tiene nada que ver con el GAFI. Esto es un hecho político". Declaración antes del 2 o al hoyo.
¿Y qué pretendía la OCDE que declarara el Uruguay? Que apoyaría los estandards de la OCDE en relación al acceso a información bancaria por motivos tributarios; que propondría legislación para hacer "los cambios necesarios"al secreto bancario; que revertiría su posición negociadora en las tratativas por la firma de tratados de bitributación; que aceptaría ingresar en Acuerdos de Intercambio de Información Tributaria, etc.
Frente a este pechazo prepotente que se cernía sobre el país, se produjeron tres reacciones: 1) Un integrante del partido de gobierno, ex ministro y candidato por ese partido, salió a hacer declaraciones que parecían made in OCDE; 2) Un integrante de la oposición intentó evitarle al país el daño que la iniciativa implicaba, informando el gobierno, y ofreciendo su colaboración y 3) El gobierno… ¿el gobierno? ¿cómo reaccionó? No quiero acusar en base a presunciones. Es más, no quiero acusar. Porque no soy quien y porque ya es tarde. Pero los hechos fueron así:
El gobierno fue advertido por mí el 26/3 de lo que se venía.
El 2 de abril se vino y fuimos denigrados por la OCDE.
Al día siguiente, el gobierno obtuvo de esa organización una declaración de que graciosamente nos sacarían de la lista negra
¿Colorín Colorado? Ni ahí. El país debe saber dos cosas:
I) ¿Por qué, a diferencia de otros, no zafamos antes? Si fue por culpa de la OCDE, como dio a entender el ministro García, tiene que quedar un mínimo de dignidad nacional como para rebelarse duramente contra la falta de respeto sufrida por nuestro país y si eso no ocurrió, sólo cabe concluir que el gobierno fue omiso. Por ignorancia, impericia, desidia o el combo que prefieran.
II) ¿Qué documento fue el que firmó el gobierno? ¿Agachó ante todas las exigencia pretendidas por la OCDE ?
Por último: ¿el Uruguay había hecho algo mal para merecer todo esto?