Ni la Iglesia, ni los sindicatos se salvan de la queja

Casos recientes e insólitos de quejas por ruidos molestos

Las quejas por ruidos molestos estuvieron en el origen de dos casos, por decir lo menos, inéditos.

Uno de ellos fue la propia Intendencia Municipal de Montevideo que llevó su queja contra el sindicato Adeom ante los tribunales de Justicia. Esto ocurría en septiembre del año pasado, en el momento más crítico del enfrentamiento entre el gremio y la IMM. La administración reclamó por el ruido ocasionado por los parlantes que los sindicalistas tenían colocados en la explanada. La medición oficial detectó un pico de 95 decibeles.

El tema fue llevado hasta el Juzgado Civil de 14° Turno, pero las partes terminaron llegando a un acuerdo.

Pero si este caso parecía algo insólito, aún lo es más el ocurrido a principios de mes en Punta del Este.

Una denuncia por ruidos molestos presentada por un vecino derivó en la intimación al cura párroco de La Barra, para que no colocara parlantes en el exterior de la iglesia.

La notificación dejó sorprendido al cura párroco, que tiene 83 años, y a los miembros de la comisión parroquial. Edison Pallas explicó en una misiva cómo funcionaban los parlantes que se colocaban. "Solamente se prende los domingos de enero y febrero, en caso que la iglesia esté totalmente llena y haya gente en el exterior. El mismo es una bocina de las que se colocaban en las calles", explicó Pallas.

"Sería deseable que el mismo celo puesto en este caso lo hubieran aplicado durante todo el verano, donde La Barra ha sido un caos", añadía Pallas.

Esta zona del balneario es característica por la cantidad de boliches existentes.

Otro boliche clausurado por ruidos

El año pasado el boliche Ley Seca, ubicado en Soriano y Wilson Ferreira Aldunate, fue sancionado varias veces e incluso clausurado. La razón fueron los ruidos molestos y los frecuentes desórdenes denunciados por los vecinos. Se le permitió funcionar, pero sin música en vivo.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar