FABIÁN TISCORNIA
El Índice Líder de Ceres (ILC) que mide el nivel de actividad cayó por tercer mes seguido en diciembre, lo que hace prever que la economía uruguaya entrará en recesión en el primer o segundo trimestre del año.
Además, algunas consultoras también proyectan una recesión o un fuerte enlentecimiento de la actividad en los próximos meses. Algo similar se prevé en el exterior. (Ver aparte)
El presidente Tabaré Vázquez instó ayer en el Consejo de Ministros a aplicar el recorte de gastos de 5%.
El subsecretario de Economía, Andrés Masoller dijo en el cónclave que de acuerdo a los analistas la crisis global durará más tiempo que el que se preveía inicialmente y eso puede "complicar" a la economía uruguaya. (Ver nota aparte)
Por su parte, los ministros de Economía de Iberoamérica reunidos ayer en Portugal -donde estuvo presente el ministro uruguayo Álvaro García- resolvieron pedir al Fondo Monetario Internacional (FMI) adoptar "instrumentos preventivos" para ayudar a los países a hacer frente a la crisis.
En tanto, en Uruguay ya hay signos que hacen prever una recesión. El ILC cayó en diciembre 1,6% respecto al mes anterior, configurando el tercer mes consecutivo de baja.
"Dadas estas tres caídas y teniendo en cuenta la relación histórica entre el ILC y el Producto Interno Bruto (PIB), permite anticipar que Uruguay estaría entrando en recesión en el primer o en el segundo trimestre del año", dijo a El País el economista Carlos Díaz, investigador de Ceres.
Explicó que "las variables que integran el ILC se mueven con anticipación al propio ciclo" por eso el indicador "habla de lo que ocurre en el futuro".
La consultora Deloitte también prevé que el PIB probablemente caiga dos trimestres consecutivos lo que configuraría una recesión.
Mientras que la consultora Oikos se refirió que "si bien el registro (de la industria en 2008) representa un importante crecimiento en términos absolutos, es el menor desempeño de los últimos cuatro años lo que ratifica los pronósticos de enlentecimiento de la actividad económica en su globalidad".
CERES. El ILC había caído por primera vez en octubre (-0,19%) después de cinco años y once meses de aumentos consecutivos. Luego cayó en noviembre (-0,64%) y ahora en diciembre.
De todas maneras, el índice "no nos permite ver la profundidad ni la duración de la recesión", aclaró Díaz.
El Índice de Difusión (que calcula que proporción de las variables que integran el ILC evolucionaron favorablemente en el mes) se ubicó en 33%.
Eso significa que las dos terceras partes que componen el ILC evolucionaron de manera desfavorable. "Por lo tanto, la reducción del ILC en diciembre tuvo una base generalizada y constituye una señal de debilidad adicional", afirma Ceres en un comunicado.
"La caída del ILC en diciembre se explica sobre todo por la evolución de las variables externas que lo integran, que se comportaron de manera más contractiva que las variables internas. Entre los factores externos, el comportamiento contractivo de las economías de la región fue el factor que influyó más desfavorablemente. Entre los factores internos, se destaca la contracción de la demanda de bienes intermedios y de consumo duradero", agrega.
OTRAS CONSULTORAS. Por su parte otras consultoras también prevén recesión o un peor escenario de la economía local.
El economista de Deloitte, Pablo Rosselli dijo ayer en radio El Espectador que esa consultora está "previendo que el PIB va a registrar algunas variaciones trimestrales negativas en la primera mitad del año. A esta altura es muy probable que tengamos dos caídas trimestrales consecutivas, lo cual configuraría en los términos usuales un escenario de recesión".
Argumentó eso en que "a partir de los datos de actividad industrial (y) de importaciones de insumos que vimos nos parece que es bastante probable que tengamos una o dos caídas del PIB en términos trimestrales". Agregó que la recuperación "dependerá en buena medida del contexto externo, pero en principio debemos pensar en un escenario de retracción de la producción al menos en la primera mitad del año y la incertidumbre acerca de cuándo comenzará la recuperación seguirá siendo importante porque en el mundo entero tenemos mucha incertidumbre".
Por su parte, la consultora Oikos en su Panorama Económico puso el foco en el sector agropecuario y señaló que pese al crecimiento de la industria en 2008, es el menor de los últimos cuatro años lo que "ratifica los pronósticos de enlentecimiento de la actividad económica en su globalidad".
En sus conclusiones sobre el sector agropecuario señaló que "a diferencia de otras realidades críticas del pasado (1999) la situación económico-financiera actual de las empresas presenta mayor solidez y menores niveles de endeudamiento".
Pese a eso, "Oikos considera que se incrementan las amenazas de que el proceso de crecimiento, inversión, innovación y mejora de las condiciones en el sector agropecuario se detenga producto de la baja de precios y demanda externa, y que la expansión comercial como estrategia se vea resentida y menoscaba".
MINISTROS. Los ministros de Economía y presidentes de bancos centrales de Iberoamérica exhortaron ayer en un comunicado al FMI a "adaptarse" y adoptar "instrumentos preventivos" para ayudar a los países en dificultad a hacer frente a la crisis financiera.
También pidieron una mayor "cooperación internacional (...) la adopción de medidas para favorecer la transparencia financiera", así como "medidas presupuestarias y monetarias anticíclicas", además de una "diversificación de los flujos comerciales, financieros y de inversión (...) para restablecer la confianza de los agentes".
"Ante una crisis global, se deben adoptar medidas globales y coordinadas", se expresó.
En el exterior también prevén una caída
Las proyecciones oficiales hablan de un crecimiento de 3% para este año, "pero pensamos que Uruguay será afortunado si registra alguna expansión en 2009", afirma el director de investigación económica para América Latina de la firma de inversión BCP Securities, Walter Molano.
En un reporte de Molano al que accedió El País, titulado "Uruguay: abandonado", -porque el país "está recibiendo golpes de todos lados", dice- se señalan los efectos negativos de la crisis global y la sequía sobre la economía uruguaya.
Según el analista, la caída de los precios de los commodities están reduciendo las exportaciones (en valor), el problema del financiamiento a nivel internacional está "forzando a las multinacionales a cancelar proyectos de inversión" y a esos "males económicos se agrega que Uruguay prepara sus elecciones presidenciales".
A eso se suma que el país "sufre los estragos de la peor sequía desde 1920" y afirma que los productores ganaderos y lecheros están "sacrificando" los precios de los animales, llevando a una "gran descapitalización del sector".
Agrega que "la devastación del sector agrícola está impulsando al alza los precios de los alimentos", en momentos que "la inflación debería estar declinando".
El registro de 9,2% de inflación en los 12 meses finalizados a enero "forzó al Banco Central a elevar su tasa de interés de referencia a un récord de 10% desde el 7,75%", señala Molano.
"Uruguay tiene el único banco central de América Latina, y probablemente del mundo, que está endureciendo su política monetaria. Sin embargo, no tenía otra opción", afirma. Para el analista, el endurecimiento de la política monetaria "lleva a una apreciación del peso y más presiones de recesión de la economía uruguaya".
Respecto a las elecciones presidenciales, Molano afirma que "la incertidumbre política", de quién las ganará, "se agrega a los otros factores de riesgo que están erosionando la imagen del país ahora".
Es que "Uruguay sigue siendo un país peligrosamente endeudado con un alto nivel de dolarización. No tiene los altos recursos para sobrevivir sin algún acceso a los mercados de capital internacionales. Entonces lo veremos recurrir a los brazos del financiamiento de los organismos multilaterales. De otra manera se encontraría en condiciones similares a los oscuros días de 2001 y 2002", indica.