Las vanas promesas

Hace exactamente cuatro años que el Dr. Tabaré Vázquez está ejerciendo la presidencia de la República. En este lapso han quedado por el camino muchas de las promesas formuladas en aquel 1º de marzo de 2005. En los tiempos que clamaba "¡Festejen, uruguayos, festejen!" Entre otras, la promesa de nombrar sólo expertos (hoy los nuevos funcionarios ya ingresan en masa, sumando miles y miles).

También aquello de la "pata" y la "mano en la lata", siendo ejemplo arquetípico del tema, lo acontecido con las desapariciones de millones de dólares en los casinos y el procesamiento con prisión de Juan Carlos Bengoa, allegado al ex ministro Astori. Tampoco se puede olvidar el fallido intento de descomprimir las hacinadas prisiones mediante la "ley Díaz" que permitió salir a la calle a numerosos delincuentes que no demoraron en volver a las andadas.

Y hay mucho más. Muchísimo más. Pero pocas cosas son tal vez tan dolorosas como la proliferación de asentamientos irregulares, acerca de los cuales se ocupó muy concretamente el Dr. Vázquez antes de las elecciones de 2004. En una conferencia dictada el 6 de septiembre de ese año, dijo de dichos asentamientos: "llamemos las cosas por su nombre, son cantegriles, villas miserias". Y al explayarse sobre qué hacer con relación a éste y otros asuntos inquietantes, expresó: "Proteger a la gente, generar el marco adecuado para su realización personal y colectiva es tarea del gobierno. Y, sin detrimento de otros, será aspecto principal de nuestra tarea si la ciudadanía uruguaya nos confía las responsabilidades de gobierno".

Pues bien; la ciudadanía le confió la responsabilidad de gobierno. Y ahí están los asentamientos. Un informe del Instituto Nacional de Estadística (INE) publicado en 2006 reveló que en Uruguay más de 170.000 personas viven en asentamientos irregulares. De dicho total, más de 133.000 habitan en Montevideo y nada menos que 65.837 eran menores de 14 años, en el momento de la emisión del informe.

Lo de los asentamientos irregulares necesita una atención prioritaria. Por su rechinante existencia, debido a las condiciones de vida que allí prevalecen, generándose terreno fértil para deficiencias sociales preocupantes como son, por lo menos, mala nutrición o falta de asistencia a centros educativos.

La atención prioritaria mencionada, no debe confundirse con soluciones simplistas que podrían, en sectores de extrema izquierda, inspirar acciones que vulneren el derecho de propiedad. Acciones como las de ocupación de edificios de apartamentos que ampara el gobierno de Venezuela en Caracas. Acciones para las que podrían haberse estado enviando mensajes de parte del INE, pues cuando emitió el informe arriba citado, también publicitó que a su juicio, un quinto de las 1.274.052 viviendas particulares existentes en Uruguay están desocupadas (aunque advertía que muchas eran viviendas de uso temporal, como por ejemplo en Maldonado donde el 41,3% pertenece a esta configuración por las características turísticas de la zona). Acciones como la invasión ilegal de tierras que hubo durante el actual gobierno frenteamplista en el Departamento de Artigas. Concretamente, acciones nocivas para la estabilidad de nuestra sociedad, la cual debe contar con una clase media fortalecida y no con una que se sienta temerosa respecto de su destino, con latigazos que le llegan desde diferentes sectores de la administración o bien no de su seno pero sí con su beneplácito o indiferencia.

En estos momentos, la administración frenteamplista de la Intendencia de Montevideo está anunciando que realojará el polémico asentamiento de Paso de las Duranas, donde viven unas 120 familias que no acceden a los servicios más elementales. Este asentamiento ubicado en una de las márgenes del arroyo Miguelete, seguiría así el camino del otro que había, sobre la otra margen de dicho curso de agua.

Esta operación que de concretarse debidamente podría dar un respiro a un importante barrio de Montevideo que ahora vive en permanente estado de alerta por los delitos que genera gente salida del asentamiento, puede calificarse como "demasiado poco y demasiado tarde".

Se va acercando el final del presente ciclo de gobierno del Frente Amplio. En mucho falló éste. Entre otras cosas, en esa promesa de "proteger a la gente" de los asentamientos irregulares.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar