Al menos 93 personas murieron en los incendios forestales que arrasan el sureste de Australia, los más mortíferos de la historia del país y que el primer ministro, Kevin Rudd, calificó hoy de "infierno en todo su furor".
El fuego, que destrozó más de 640 viviendas, se ha propagado desde ayer por el sureste del país, favorecido por la peor ola de calor que sufre el país desde hace un siglo. Algunos de los incendios serían obra de pirómanos, según las autoridades.
Si bien según los datos de la policía, las víctimas fatales ascendían hoy a 108 muertos, las autoridades temen que la cifra siga aumentando, dado que muchos heridos sufren quemaduras graves.
"El infierno en todo su furor se ha abatido sobre la población del estado de Victoria desde hace 24 horas. Muchos han muerto, muchos han resultado heridos", señaló el primer ministro ante los periodistas.
El gobierno ordenó el despliegue de unidades del ejército para ayudar a los 3.000 bomberos ya movilizados.
Una aldea situada al noroeste de Melbourne, donde ayer se registró un nuevo récord de máximas con 46º C, fue totalmente arrasada por el fuego. "Marysville, que era una de las aldeas más bonitas de Victoria, incluso de Australia, acaba de desaparecer del mapa", lamentó Ivor Jones, un sacerdote que vivía en Marysville.
Los supervivientes describieron como una espesa nube negra de cenizas se extendió por el cielo, eclipsando el sol y que sólo dejaba filtrar un "horrible resplandor naranja", mientras que las llamas invadían sus viviendas.
"Esto va a parecer Hiroshima. Será como después de una bomba atómica", declaró Chris Harvey, un vecino de Kinglake, una de las ciudades más afectadas al noroeste de Melbourne. "Hay animales muertos por todas partes", dijo.
Muchas víctimas podrían haber fallecido presas de las llamas en sus vehículos o en sus viviendas cuando trataban de huir. "Estos fuegos han sido muy rápidos, muy violentos y muy feroces", subrayó el jefe adjunto de la policía de Victoria, Kieren Walshe.
"Lo peor que le puede ocurrir a la gente es que tomen una decisión precipitada para huir y que acaben atrapados en sus coches", declaró a la cadena Sky News la portavoz de la sección rural de los bomberos de Nueva Gales del Sur, Rebel Talbot.
Los violentos vientos han atizado más de 50 incendios en los estados de Victoria, Nueva Gales del Sur y los territorios de la capital, Canberra, regiones en las que la temperatura alcanzó los 46 grados Celsius debido a la ola de calor.
Los últimos incendios forestales importantes en Australia, en 1983, mataron a 75 personas en Victoria y en el sur del país.
Las autoridades australianas han prometido castigar con severidad a los pirómanos que, según ellas, son responsables de algunos de los incendios. Podrán ser perseguidos por asesinato, según la policía.
El primer ministro del estado de Victoria, John Brumby, indicó que no se esperaba una mejora inmediata. "Todavía no ha acabado, no antes de que venga algo de lluvia, y no hay ninguna previsión fiable que anuncie lluvia en los próximos días", subrayó.
AFP