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Sábado 17.01.2009, 12:11 hs l Montevideo, Uruguay
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Internacional

Recobrar la confianza y 4 millones de empleos

Nueva era en EE.UU. La economía será la principal prioridad del nuevo gobierno Obama sostiene la necesidad de medidas drásticas y en breve Su plan de reactivación asciende a US$ 825.000:

LEONEL GARCÍA

"Lo único a lo que debemos tenerle miedo, es al propio miedo". Así decía Franklin Roosevelt en el discurso de asunción de su primera Presidencia. Era marzo de 1933 y Estados Unidos sufría todavía los coletazos de la Gran Depresión.

Casi ocho décadas después, Barack Obama asume retos similares. En 2008, se perdieron 2,6 millones de puestos de trabajo en Estados Unidos, nunca tantos como desde 1945 y el desempleo llegó en diciembre al 7,2%, tasa inédita desde 1993.

Quien será desde el martes el presidente de Estados Unidos ha debido leer ese discurso y el de otros presidentes en su toma de posesión. Tiene muy presente esa frase, pero no se queda solo con la belleza retórica. "En realidad, el resto de ese discurso se centró en la necesidad de actuar y actuar ya", dijo Obama en una reciente entrevista con The New York Times y la cadena CNBC. No deja dudas: la economía será su prioridad.

Obama no habla de un "New Deal" como Roosevelt, pero sí trae consigo un ambicioso programa con tres objetivos fundamentales: recuperar los puestos de trabajo perdidos, mejorar la infraestructura del país y alimentar la alicaída confianza de los consumidores. En general, los observadores mundiales han visto con buenos ojos su plan de reactivación económica. Lo mismo ocurre con el equipo económico que eligió, con Timothy Geithner -más allá de la polémica por unos impuestos impagos durante su pasaje por el FMI- a la cabeza. Pero el punto de partida desde donde comenzará la administración Obama es sumamente complicado. Al desempleo y la confianza del consumidor estadounidense por el piso (el índice que lo mide cerró el año pasado en 38, su mínimo histórico), se le suma las proyecciones de déficit de 1,2 billones de dólares para fines de este año, herencia del gobierno de George W. Bush.

"Me siento abrumado por los retos que nos aguardan", reconoció Obama en la entrevista ya citada. Le hubiera gustado, y presionó al respecto, que el Congreso hubiera aprobado su plan de reactivación, estimado por sobre los 825.000 millones de dólares en dos años, antes de que él asumiera. Pero ello, finalmente, no pudo ser.

Los 825.000 mil millones de dólares pueden no ser un tope. Obama ha reconocido que probablemente se necesite más. Los especialistas han sugerido que debería superar el billón. Obama prefiere esperar. Sabe que este plan representará un considerable incremento al ya elevado déficit, superando posiblemente el 10% del PIB, algo inédito desde la Segunda Guerra Mundial, al igual que el desempleo actual. En eso, el presidente electo no piensa aguardar y señala que estudiará cómo revertir la tendencia mientras activa en paralelo su plan de reactivación. Pero el mensaje es claro: "Si no se hace algo, las cosas irán mucho peor". Por ejemplo: un déficit devastador y un desempleo del 12%, sostiene.

Los lineamientos de su plan no son desconocidos. Muchos han sido repetidos desde la campaña electoral. El 95% de las familias estadounidenses, aquellos con ingresos anuales inferiores a los US$ 250 mil, recibirán una rebaja de 1.000 dólares en sus impuestos. Los recortes fiscales supondrían unos 275 mil millones de dólares. ¿El objetivo? Más plata en los bolsillos de la clase media, el motor del país.

Pero eso por sí solo no bastaría si no se fomentara el empleo. En noviembre, dijo que su plan apuntaba a crear 2,5 millones de puestos de trabajo. Entonces se hablaba de un plan de reactivación por US$ 775.000 millones. En enero, cuando se supo que el total de estadounidenses que quedaron cesantes superaba esa cifra redobló la apuesta. Ahora, el paquete de reactivación "probablemente va a salvar o crear de tres a cuatro millones de empleos", aseguró en su intervención radial semanal de una semana atrás.

Unos 400 mil puestos de trabajo en reparaciones edilicias y viales, otros 500 mil en inversiones en energías limpias, y otros "cientos de miles de empleos más" en educación y equipamiento de escuelas. El 90% estará en el sector privado, aseguró. Una gran participación del Estado es algo que ningún dirigente estadounidense, por más promotor del "cambio" que sea, considera aceptable.

futuro. Invertir para ahorrar parece ser la consigna. Mirar a futuro. Estados Unidos es adicto al petróleo. Importa casi 21.000 millones de dólares diarios de crudo. Obama quiere duplicar la producción de energías alternativas, con la solar y la eólica a la cabeza, en tres años. El dinero que se emplee -US$ 550.000 millones en inversiones- también incluirá modernizar el 75% de los edificios federales en pos de un gasto eficiente de la energía, informatizar y equipar hospitales e institutos de enseñanza públicos. "Lo que queremos hacer es asegurarnos en que todo se gaste, primero, en crear empleo, en estabilizar la economía; pero también que se utilice con prudencia para que, cuando salgamos de esta racha podamos ver una economía más fuerte, mejor, más eficaz", señaló el futuro presidente al Times y a CNBC.

Equipar al sector público, crear millones de puestos de trabajo, construir escuelas y carreteras e inyectar miles de millones de dólares al sistema. Esta película Estados Unidos ya la vio. De nuevo surge el nombre de la comparación inicial: Franklin Roosevelt. En ese entonces, sus detractores hablaban de "un gobierno de derroche". Hoy, con los estadounidenses con la piel sensible por la debacle actual, y con la experiencia del "New Deal", Obama ha encontrado un ambiente bastante más receptivo.

Pero además de una inyección de dinero, la gente requiere una dosis de confianza. Obama tiene otros objetivos: reformar el funcionamiento del sistema financiero, que el crédito circule y que sea de forma más transparente. El 18 de agosto nombró a Mary Schapiro como presidenta de la Securities Exchange Comisión (SEC), el organismo encargado de supervisar el funcionamiento bursátil, con el fin de que la SEC recupere el rol que se supone tiene. Su antecesor, Chris Cox, es conocido por sus convicciones antirregulatorias. Así le fue al sistema bursátil de Estados Unidos. Bear Stearns y Lehman Brothers pueden dar fe.

Pese a su insistencia y la de su equipo, Obama no logró que su plan de reactivación fuera aprobado hasta ahora. Pensaba ya tener la luz verde del Congreso antes de asumir. El 8 de enero, en la Universidad George Mason de Virginia, dijo no creer que sea demasiado tarde para cambiar el rumbo actual. Pero también ha reiterado que si no se actúa pronto, la recesión podrá durar por años. El "Sí, podemos" fue su eslogan de campaña. De no impulsar un cambio de manera dramática, la consigna sufrirá una sensible variación: "Si podemos…"

El Equipo

Timothy Geithner

secretario del tesoro

Fue parte del staff económico de Bill Clinton, trabajó en el FBI y fue el titular de la Reserva Federal de Nueva York. El impago de unos US$ 34 mil dólares en impuestos años atrás, postergará, pero no impediría, su confirmación.

Paul Volcker

jefe junta de asesoría presidencial

Dirigirá un organismo nuevo, creado especialmente para esta crisis. Y es un experto en manejarlas. Se le considera buena parte del mérito de la recuperación económica de los `80, cuando estaba al Frente de la Reserva Federal.

Lawrence Summers

director consejo económico nacional

Fue uno de los secretarios del Tesoro del gobierno de Bill Clinton (o sea, fue superior a Geithner). Tendrá línea directa con el presidente Barack Obama. Su estilo vehemente le ha causado problemas, pero es reconocida su solvencia.

Peter Orszag

oficina de presupuesto, casa blanca

Una de las reglas de oro de Obama es no gastar un dólar (y mucho menos miles de millones) en planes y programas no justificados. Para eso lo eligió a él, quien ya cumpliera esta misma función en el Congreso.

Mary Schapiro

jefe de securities exchange comission

La SEC es el organismo que supervisa el funcionamiento bursátil. Obama ha clamado que su operativa debe ser más transparente. Schapiro deberá dejar atrás los tiempos de su antecesor Chris Cox, un fanático antirregulatorio.

La cifra

12.000 Dólares menos de ingresos anuales para una familia promedio "si no se actúa de manera drástica y rápida", señaló Obama.

El País Digital

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