Montevideo: soleado  l  Temp:30ºC  l  Ampliar pronóstico
Inicio   l    Ultimo Momento   l   Edición Matutina   l   Ediciones anteriores   l   Mi registro   l   Contacto
Martes 06.01.2009, 10:00 hs l Montevideo, Uruguay
Vota por esta noticia:
Desinteresa/No aporta Común/Importa poco  Interesante  Muy Interesante  Excelente/Gran aporte
  Total de votos:
Desinteresa/NoComún/ImportaInteresanteMuyExcelente/Gran 2 votos
Comentarios: 11  | escuchar nota |  | achicar texto |  | agrandar texto |  | enviar nota |  | imprimir nota |
 

Internacional

La dificultad de una total victoria en el terreno

Guerra en Medio Oriente. Israel conoce los riesgos de un ataque por tierra y de los combates urbanos Recuerdo de Hezbollah presente | Se busca "reducir" más que "eliminar" los misiles de Hamas

JERUSALÉN | EL PAÍS DE MADRID

Cambiar la vida cotidiana de la región del Negev, Sur de Israel. Ése es el objetivo de la campaña militar israelí. O de otra manera: que el cruento castigo que Gaza y Hamas están sufriendo disuada al movimiento islamista de lanzar cohetes en el futuro.

Para ello, hay que destrozar toda infraestructura posible de las milicias, al precio que sea, con la meta de ablandar a Hamas y forjar así una tregua ventajosa que sería la victoria de Israel. Porque otros propósitos anunciados por los gobernantes -derrocar al gobierno de Hamas y sustituirlo por el del presidente, Mahmud Abbas, o forzar que los palestinos de Gaza abandonen a sus líderes- suenan a quimera. Supondrían un caos total que a nadie conviene.

Incluso eliminar al cien por cien el disparo de cohetes -con un alcance ya de 40 kilómetros- se antoja casi imposible. El portavoz del Ejército, Avi Benayahu, precisaba nada más comenzar el sábado pasado la invasión terrestre que el objetivo es "reducir los ataques con cohetes" para "lograr una mejor situación de seguridad a largo plazo" en el Sur del país.

Nada de maximalismos. Como si se preparara a la opinión pública para que sea consciente de que, concluida la guerra, pueden escuchar de nuevo las sirenas de alerta en el Israel meridional.

Es muy probable que, como sucediera en la guerra contra el Hezbollah libanés del año 2006, logren desmantelar o arrasar los silos de cohetes Katiushka de mayor potencia. O que, simplemente, se agoten las existencias de Hamas. Pero jefes militares de las Brigadas Ezzedin al Qassam aseguraban recientemente que sus proyectiles artesanales, que ya impactaban a casi 20 kilómetros de distancia, son tecnología -aunque de andar por casa- "made in Gaza". Siempre podrán volver a construirse.

Cientos de ellos se hallan escondidos en búnkeres construidos desde junio de 2007, cuando Hamas tomó el control absoluto de la Franja.

A escasos cientos de metros de la frontera -salvo en la zona Sur de Gaza, donde los campos de cultivo son más extensos aprovechando la anchura de la Franja- se levantan los primeros edificios. A partir de ahí, la ciudad de Gaza, el campo de refugiados de Jabaliya y Beit Lahia son un enjambre de milicianos con riesgos evidentes para los soldados israelíes, por bien que conozcan el terreno.

Es una guerra urbana y cualquier inmueble puede esconder un escuadrón de milicianos; en cualquier calle o carretera puede haber bombas enterradas, francotiradores o vehículos con suicidas a bordo. Apenas hay espacios abiertos. Un peligro que se mitiga empleando la fuerza militar sin ningún miramiento por los civiles. Se trata de evitar bajas de soldados a toda costa, un dolor de cabeza para los líderes políticos a cinco semanas de las elecciones generales. Lo explicaba hace dos días el analista militar Alex Fishman, del diario Yediot Ahoronot: "El principio rector de esta operación es no asumir ningún riesgo. Nos movemos con toda la fuerza. Disparamos todo lo que tenemos para sufrir el menor número de bajas posible. Pagaremos el precio internacional más tarde por las bajas civiles. La Fuerza Aérea, en la primera fase de la operación, tampoco fue enviada a atender un simposio sobre daños colaterales". Más de 500 muertos -un tercio de ellos civiles, según estimó la ONU el domingo- y cientos de edificios derribados lo atestiguan.

Aunque el arranque de la guerra contra Hezbollah fue similar -masivos ataques aéreos-, Hamas no es la milicia chiita, y Gaza no es Líbano. Aquí radica una diferencia fundamental. Hamas no tiene la suerte de Hezbollah de contar con una frontera porosa como la sirio-libanesa para abastecerse de armamento.

En sus lindes, vigilan dos enemigos. Uno, declarado: Israel. Otro, encubierto: Egipto. Los túneles que desembocan en este país árabe, que ha dado implícitamente el visto bueno a la agresión israelí, son sólo una fuente menor. Y muchos de ellos han sido ya hundidos con bombas de gran tonelaje.

La guerra de Gaza, además, no ha sido improvisada, como la de Líbano. Son meses de preparación minuciosa sobre los objetivos -todavía estos días lanzan panfletos los aviones pidiendo información a los ciudadanos de Gaza a cambio de promesas de ayuda a los afligidos vecinos-, y se tuvo muy en cuenta el fiasco de la contienda contra Hezbollah.

La Franja es cada vez más un infierno

Ciudad de gaza | Bombardeos continuos, hospitales desbordados, niños conmocionados y las noches heladas en casas con ventanas rotas. Pero los habitantes de la Franja de Gaza están convencidos de que lo peor está por llegar. Tras una semana de ataques aéreos, los disparos de artillería llegan ahora por tierra y mar.

La ciudad de Gaza, en la que viven más de 500.000 habitantes, está casi rodeada de tanques y carece de agua, electricidad y alimentos. Las agencias de la ONU tienen muchas dificultades para distribuir víveres. Cuando comienzan las explosiones, enseguida se sienten los llantos de los niños. Dramas civiles que se repiten a pesar de las promesas de que el objetivo de Israel sólo son los combatientes de Hamas. AFP

Voces bajo las bombas en Gaza

Taysir Piab - Psiquiatra

"Es terrible. Los niños tienen miedo, como todos. Mis cinco hijos están pegados a mí todo el tiempo. Dormimos los siete juntos en un cuarto. Cuando oyen volar los (cazas) F-16 empiezan a gritar. Creo que las consecuencias psicológicas para los más pequeños van a ser terribles. Están aprendiendo que los problemas sólo se solucionan con violencia.

Jaber Wishah - Voluntario de ONG

"Lo peor es la incertidumbre. Nadie en Gaza tiene la certeza de que está fuera de peligro. Es una guerra loca. La vida de los ciudadanos está destrozada. Las mujeres que van a dar a luz temen no encontrar sitio en los hospitales. Sabemos que podemos morir sin tener nada que ver con Hamas. El resultado sólo será más fanatismo".

Ibrahim - Profesor

"Fui al hospital Shifa y aquello es muy angustioso. Los médicos sólo comprueban si el herido que acaban de bajar de la ambulancia está muy grave o no; a veces, salen corriendo por otro que está peor. No es que no haya medicamentos, es que falta personal, repuestos y no hay espacio. Los cirujanos han tenido que operar debajo de una escalera".

Ahmed - Hostelero

"No hay mucha comida, y cuando se encuentra los precios están altísimos. Las colas para comprar el pan son enormes. La harina escasea. Y cuando esto acabe, no mejoraremos mucho. A los campos de cultivo no se acerca un campesino desde hace semanas, y ahora estarán destrozados. Hace tiempo que no como verduras".

Faysal Shawa - Empresario

"Me da miedo salir. Vivo encerrado con mis tres hijos. Estamos cansados y muy enojados. ¿Por qué nos bombardean? Por el aire no alcanzarán a la gente de Hamas, sólo a personas corrientes como nosotros, nos matarán. ¿Cuántos tienen que morir? Israel tiene que abrir las fronteras. La comunidad internacional tiene que hacer algo.

Alberto Arce - Activista de ONG

"Yo creía que era como en las películas, que las bombas se oyen al caer. Pero no, no hay aviso. Vemos escenas terribles. El otro día se nos murieron tres niños de una misma familia en la cara. Llegaron al hospital en un carro tirado por una mula. La niña estaba muerta, los otros dos fallecieron después". (Fuente: El País de Madrid)

Controles egipcio e israelí

La Franja de Gaza, un territorio de 360 kilómetros cuadrados en las que hoy vive 1,5 millones de personas (una de las zonas con más densidad de población del mundo: 4.167 personas/km2) ha sido históricamente un dolor de cabeza tanto para Israel como para Egipto.

Luego de la primera guerra entre el recién nacido Israel y los estados árabes, en 1948, la Franja de Gaza quedó bajo administración egipcia, que nunca pretendió anexionar el territorio.

El líder egipcio Gamal Abdel Nasser, que llegó al poder tras un golpe de estado en 1952, debió varias veces sofocar las manifestaciones e intentos de agresión palestina contra Israel. Pero un bombardeo israelí en 1955 contra una base egipcia en Gaza, que causó 38 muertos, marcó un cambio en la historia. Desde entonces, Egipto organizó a los combatientes palestinos.

La Guerra de los Seis Días de 1967, puso fin a la administración egipcia de la Franja y dejó paso a la ocupación israelí hasta 2005.

Egipto cree que Israel tiene un plan secreto que consistiría en cortar definitivamente Gaza de Cisjordania y expulsar a sus habitantes a territorio egipcio, lo que rechaza. (AFP)

El País Digital

 ¿Encontraste algún error? Comentar esta noticia« volver  
Vota por esta noticia:
Desinteresa/No aporta Común/Importa poco  Interesante  Muy Interesante  Excelente/Gran aporte
  Total de votos:
Desinteresa/NoComún/ImportaInteresanteMuyExcelente/Gran 2 votos
Comentarios: 11  | escuchar nota |  | achicar texto |  | agrandar texto |  | enviar nota |  | imprimir nota |

No salgas a la calle
sin saber de qué se habla...

ASISTENCIA AL USUARIO 903 1986
CLASIFICADOS 400 2141 - 131 | SHOPPING EL PAIS 903 1986
REDACCION IMPRESA 902 0115 | REDACCION DIGITAL 902 0115 int 440 | PUBLICIDAD IMPRESA 902 3061 | PUBLICIDAD DIGITAL 900 2338
Zelmar Michelini 1287, piso 5, CP.11100, Montevideo, Uruguay | Copyright © EL PAIS S.A. 1918-2012