Álvaro Casal
Se anuncia que el próximo 18 de enero expirará la condena de prisión que está cumpliendo en Turquía, Mehmet Ali Agca. Este es el hombre que el 13 de mayo de 1981, en la Plaza de San Pedro, intentó matar al Papa Juan Pablo II. Afortunadamente no logró su objetivo, pero lo hirió gravemente. Ali Agca estuvo 19 años en la cárcel en Italia, donde en el año 2000 resultó indultado. Luego fue enviado a Turquía, donde purgó otra condena, por haber asesinado a un periodista.
Queda aun en la bruma la motivación de Ali Agca. ¿Era sólo un fanático religioso? ¿Sería el brazo armado del comunismo de Europa Oriental, que estaba siendo acorralado por impulsos de libertad que resplandecían en el Papa polaco?
Aun así, no parece injustificable que a los 51 años este hombre pueda reintegrarse a la sociedad. Fue perdonado por el Papa, que lo visitó en la prisión de Rebibbia el 27 de diciembre de 1983. Ha declarado su arrepentimiento y cuando falleció su víctima, pidió para asistir al funeral y dijo: "participo en el luto de mi pueblo cristiano católico".
Está en Ali Agca la posibilidad de demostrar que puede redimirse. Que su voceado arrepentimiento es auténtico.
Todo esto lleva a recordar que hay muchos otros hombres y mujeres que, invocando ideales, han matado. Algunos están prófugos. Algunos han sido muertos. Otros se encuentran en prisión. Y los hay que han salido de la cárcel, pero curiosamente no dijeron lamentar el haber segado vidas humanas con un criterio justiciero deleznable.
Pero hay más. Se trata de casos como el del terrorista "Carlos", también conocido como "El Chacal", quien nació en Venezuela, lo cual como veremos no es indiferente. "El Chacal" se llama en realidad Ilich Sánchez Ramírez. Ha tenido una vida muy agitada ya que se unió a organizaciones terroristas, participó en incontables atentados, asesinó varias personas y llegó a una dudosa fama cuando secuestró a los embajadores de la OPEP reunidos en Viena, llevándolos a Argelia donde los liberó tras cobrar un importante rescate.
Finalmente Sudán lo entregó a las autoridades francesas, que lo requerían por el homicidio de varios agentes de seguridad y otras personas. Actualmente cumple condena de prisión en Francia. Nunca expresó arrepentimiento. Sí alegría por el atentado contra las Torres Gemelas. Evidentemente está donde debía estar. Pero aquí viene lo interesante: el presidente Chávez se ha declarado su admirador. Ya en 1999 le envió una carta amistosa y había pedido al gobierno francés que le entregara al "Chacal" para que cumpliera la pena de prisión en Venezuela. Esto no prosperó. Ahora nos encontramos con que Chávez vuelve a ocuparse del terrorista a quien reivindica como "luchador revolucionario" que ha sido "condenado injustamente" por la Justicia de Francia.
Ya Chávez no puede asombrar a nadie con sus dislates. Pero este dislate entra en un terreno harto peligroso pues lo hermana con un terrorista que repugna y que hasta se ha declarado allegado a Osama Bin Laden.
Como se puede apreciar, existe una larga distancia entre Ali Agca, otros criminales análogos y "Carlos". Algo para meditar.
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