FEDERICO CASTILLO
Cada tres días muere una mujer por cáncer de cuello uterino en Uruguay y la tendencia va en aumento pese a que existen herramientas para prevenir la enfermedad. Según una encuesta sólo la mitad de las adolescentes saben que hay una vacuna.
Y saber que existe en el mercado una vacuna contra el Virus del Papiloma Humano (PHV) -causante del cáncer de cuello uterino o cervical- no quiere decir que se la hayan administrado. Según una encuesta realizada entre septiembre y octubre del año pasado en las Policlínicas de Adolescentes del Hospital Central de las Fuerzas Armadas y la Cooperativa Regional de Asistencia Médica Integral (Crami), sólo el 2% de las consultadas había recibido la vacuna y únicamente un 7% conoce el caso de una amiga que se la haya administrado.
El estudio agrega que tan solo la mitad de las jóvenes sabían de la existencia del cáncer de cuello uterino - que está quinto en incidencia de mortalidad por cáncer- y un porcentaje similar sabe que hay una vacuna para prevenir la enfermedad.
La falta de información en este tema parece clave para dimensionar la situación.
En el Congreso de Ginecología de la Infancia y Adolescencia realizado la semana pasada en la intendencia de Montevideo, se abordó el tema y se insistió en informar a las jóvenes para prevenir.
La especialista en infectología pediátrica, Mónica Pujadas, señaló a El País que tanto la incidencia de casos, como de mortalidad por cáncer de cuello uterino viene en sostenido aumento. Aparecen 320 nuevos casos por año, informó.
"Si uno analiza la tendencia, hay un aumento. No hemos podido bajarla, pese a que se vienen tomando medidas hace tiempo", lamentó Pujadas.
Las medidas a las que hace referencia son, por ejemplo, los exámenes de Papanicolau co-mo requisito obligatorio para el carné de salud básico de la mujer. Y también están las vacunas contra el PHV que, con algo de polémica a su alrededor, salieron al mercado uruguayo hace al menos dos años.
Vacunas. Las autoridades sanitarias habilitaron el registro en 2007 para la vacuna Gardasil del laboratorio Merck Sharp & Dohme, y en 2008 para Cervarix fabricada por el laboratorio GlaxoSmithKline.
Si bien al comienzo, y por cierto temor a efectos adversos, hubo resistencia por parte del Ministerio de Salud Pública (MSP) a liberar la vacuna, ahora ambas inoculaciones tienen el aval ministerial de su seguridad y eficacia, dijo Pujadas.
En el congreso, la especialista presentó estudios internacionales que comprueban la eficacia de la vacuna comercializada por ambos laboratorios y que señalan que "a la fecha no hay evidencia de que haya efectos causados por el suministro de la vacuna". Entre los efectos adversos más comunes figuran simplemente mareos, inflamación en la zona de vacunación y mialgias.
Pujadas reconoció que las vacunas nuevas "siempre generan resistencia" en la población. Al no ser una vacuna de administración masiva, no se cuenta con datos oficiales sobre cantidad de inoculados, pero extraoficialmente se sabe que la cantidad de vacunados es baja, señaló la especialista.
Las razones son múltiples. Para empezar es una vacuna que tiene un costo que ronda los $ 2.500 cada una de las tres dosis necesarias. Pero más allá de eso, también existe temor por efectos negativos y hasta "preconceptos".
"Es una vacuna que previene una infección de transmisión sexual y ya eso implica todo un cambio de mentalidad. Hay mucho preconcepto, que a veces no queremos reconocer. Hay que ser cautelosos, analizar muy de cerca, siguiendo lo que son los efectos adversos, que básicamente son pocos, pero cada uno genera mucha conmoción, muchas dudas", señaló la especialista.
La vacuna está recomendada para mujeres de entre 9 y 55 años y es "ideal" que sea administrada antes que la persona haya tenido su primera relación sexual.
Un cáncer que puede prevenirse
Los expertos coinciden que el cáncer de cuello uterino es una enfermedad prevenible. El 90% de los casos de esa enfermedad tiene su origen en una infección causada por el Virus del Papiloma Humano (HPV, por sus siglas en inglés. Este virus se adquiere por contacto sexual en las primeras relaciones sexuales de la mujer. Según un estudio del Programa de Prevención del Cáncer de Cuello Uterino, la infección por HPV tiene muy alta prevalencia entre los adolescentes, alcanzando el máximo de frecuencia, entre los 20 y 25 años (25%), para luego ir disminuyendo rápidamente a menos del 10% a partir de los 35 años. En Uruguay, los pediatras son los que más indican la vacunación contra el HPV, pues el fármaco está dirigido fundamentalmente a las niñas. En nuestro país fallecen unas 130 personas cada año por cáncer de cuello de útero. La vacuna que combate la enfermedad es cuadrivalente y recombinante, especialmente diseñada para prevenir la infección de los tipos 6, 11, 16 y 18 del HPV. Los tipos 16 y 18 causan el 70% de los casos.