Las actitudes patoteras de seguidores del Frente Amplio que muchos tuvieron que soportar el domingo, sumados a los actos directamente violentos ocurridos en distintos puntos de la ciudad, estropearon nuestra bien ganada tradición de civilidad democrática.
Destrozos de locales como los sufridos por la gente de la 404 en el Cerro, con un herido que terminó en la urgencia médica, más las intimidaciones y prepotencias en las inmediaciones de centros de la 2004 y la UNA en 18 de Julio, más la joven a la que atacaron violentamente hace unos días rompiéndole el auto cuando transitaba por Arenal Grande, al dirigirse a la sede del Partido Nacional, demuestran la falta de valores y la brutalidad de estos votantes, a quienes sus autoridades partidarias no les ponen freno ni control.