Vamos a apartarnos del consejo de José Hernández, cuando nos recuerda que si bien "la memoria es un gran don, cualidad muy meritoria" culmina la estrofa aclarando que "olvidar lo malo, también es tener memoria".
Hay cosas que no podemos olvidar, como las reiteradas violaciones del Presidente Vázquez a sus juramentos constitucionales, arrasando una de las dos "Biblias" bajo cuyas manos, habría de ejercer el cargo. La Constitución, que le prohibe al Presidente "intervenir en ninguna forma en la propaganda política de carácter electoral", llora sobre el calefón.
"En ninguna forma" es eso, "en ninguna forma". Pero el Presidente se ha esmerado to-do este año, que es justamente electoral, en convocar a sus huestes a cantarles en el tono solemne de la marcha triunfal de Aída, lo que el llama "logros" de su gobierno, del gobierno del Frente Amplio, que habrá de participar en las elecciones.
Y lo hace cuando tiene la certeza que nadie le podrá replicar en el momento. Seguramente se ve en la necesidad de hacerlo y poner así en el segundo plano a los candidatos de la fórmula presidencial, porque es consciente que los antecedentes y la expresión de uno son un lastre tan desestimulante como el descrédito político del otro. Y entonces saca pecho, al amparo de las mayorías parlamentarias que tiene hoy.
Es que para llamarlo a la responsabilidad en que incurre, quien debe acusarlo es la Cámara de Representantes y condenarlo el Senado, luego de un juicio político. Hoy tiene la guardia cubierta, pero el 15 de febrero no la va a tener, y a esa fecha, el delito continuado y consumado, no prescribió.
Lo del 25 de agosto no hizo más que confirmar que hace lo que se le da la gana y le importa un ardite.
Con la cola de paja chamuscada, habló del derecho a la libertad de expresión como si no tuviera límites, y llegó al extremo de mimetizarse en Artigas cuando se atribuyó el origen de su autoridad y ante la presencia de quién cesa.
Esto es muy grave, en la medida que ya es indisimulable la intención de acostumbrarnos a tolerar mansamente las transgresiones del Derecho. Y este no es pueblo para eso.