HENRY SEGURA
El estreno mundial está marcado para el 18 de diciembre pero el viernes pasado la campaña publicitaria en torno a "Avatar", nueva película del director de "Titanic", puso en juego una singular estrategia.
En todo el mundo, Uruguay incluido, los fanáticos pudieron ver "regalados" 15 minutos de la película en 3D, en lo que se llamó el "Avatar Day". Un día antes había empezado la circulación del trailer, subido por la gran mayoría de los medios a sus webs. De esta manera comenzó a canalizarse una expectativa que creció a lo largo de catorce años, alimentada en base a antecedentes personales, rumores, avances tecnológicos y el propio desconocimiento a causa del férreo secreto con que se hicieron las cosas.
En 1995 James Cameron escribió las primeras 80 páginas de la historia. Después su nombre apareció asociado a otros éxitos de taquilla sea en calidad de guionista-director (Terminator 1 y 2) o productor (Solaris), más la dirección de documentales sobre exploraciones submarinas, instigadas por la experiencia de Titanic.
Mientras tanto preparó el rodaje de Avatar, jugándose por entero al poder de la historia. Lo que parecía inspirado en los conflictos de las sociedades occidentales con culturas indígenas dio paso a la historia de Jake Sully, un ex marine parapléjico tras el último conflicto bélico terrícola, que viaja al planeta Pandora. En esa estrella poblada por los Na`vi, seres azules de tres metros de altura, el humano puede encontrar una solución para su mal pero para ello debe ingresar en un cuerpo Na`vi a través de un proceso denominado avatar. Ese no es el único drama porque con su nueva fisonomía el ex marine se enamora de Neytri, una habitante del planeta, cambiando además su visión sobre esa civilización que los humanos consideran primitiva.
Eso es todo lo que se sabía hasta el "Avatar Day". Todo lo demás fue una campaña de expectativas alimentadas por el propio Cameron que en sus contadas apariciones públicas ha preferido extenderse sobre el desafío tecnológico que la película le ha supuesto. A partir de la muestra realizada el viernes pasado quedó habilitado un ejército de fanáticos que se encargarán de poblar los medios con sus comentarios, anticipando posibles polémicas y abriendo otras puertas a las expectativas. Son cuatro meses en los que la producción de 200 millones de dólares se pone en manos de un público cautivo para que vaya multiplicándose.
La verdadera estrella de la película es su director
James Cameron nunca pensó en acudir a estrellas para vender su nueva película. El elenco de Avatar está encabezado por Sam Worthington, un actor conocido por los varios papeles secundarios que ha hecho, quien está secundado por Michelle Rodriguez, Giovanni Ribisi y quizá su figura más relevante: Sigourney Weaver. Todos ellos tienen prohibido revelar detalles sobre la película, por lo que se han limitado a referirse hacia el director en términos de asombro. Es alguien que se exige más a sí mismo que a los demás, decía Weaver.