|
||||||||
Gustavo Penadés
Sin duda alguna uno de las mayores preocupaciones de los uruguayos es el de la seguridad, o mejor, el de la falta de seguridad.
El fenómeno no es nuevo, más lo cierto es que con el paso de los años se ve sensiblemente agudizado.
Semanas atrás, el Ministerio del Interior, a través del Observatorio Nacional sobre Violencia y Criminalidad, dio a conocer el trabajo "Panorama de la violencia, la criminalidad y la inseguridad en Uruguay. Datos, tendencias y perspectivas".
La información aportada es muy valiosa, aunque lo esperado con mayor expectativa eran la referida a la evolución de los delitos. En tal sentido, los datos indican que en el período de análisis considerado se verifica un aumento de los delitos que conllevan violencia. Mientras disminuyen los hurtos, se produce un crecimiento de las rapiñas, copamientos y delitos sexuales. Se verifica, asimismo, un incremento de los números relativos a accidentes y suicidios.
La buena noticia que hubiera sido la de la disminución de los hurtos, se ve gravemente empañada por el crecimiento de los ilícitos que dan la pauta de niveles crecientes de violencia en la sociedad.
El panorama se agrava cuando se pasa a analizar la variable de las denuncias.
En tal sentido, se verifica que un importantísimo porcentaje de los delitos -fundamentalmente el hurto- no se denuncia, situando algunos estudios dicho porcentaje en un 40%.
En todo caso, la información elaborada tanto por el Ministerio del Interior como por otras organizaciones, no hace más que confirmar que nos hallamos ante un estado de cosas sumamente grave que no puede relativizarse tomando en cuenta la realidad de otros países.
A todo ello debe sumarse la dimensión de la seguridad pública vinculada al crimen internacional.
En un mundo y en una América cada vez más integrada, dada la existencia en otros países de organizaciones delictivas como las vinculadas al narcotráfico, contrabando o tráfico de armas, cuanto más combatidas son éstas en los países en que están radicadas, procuran instalarse en zonas más adecuadas para la prosperidad de sus negocios. Tal circunstancia introduce una variable que complejiza aún más la situación interna, y exige del Estado la adopción de estrategias y acciones diferentes.
En tal sentido es preciso dejar de lado la visión que reduce los asuntos de seguridad pública a la acción exclusiva del Ministerio del Interior, tornándose imperioso que los actores políticos asuman la necesidad de trazar políticas públicas en la materia; con el consiguiente involucramiento de todos los actores políticos, del Estado en su conjunto y de la sociedad.
No debemos olvidar, que la Seguridad es un derecho humano. Así como reconocemos la existencia del derecho a la Salud, los ciudadanos tenemos el derecho de exigir al Estado que provea Seguridad, siendo dicha obligación uno de sus cometidos esenciales.
Con ese panorama, estamos convencidos que nuestro país necesita acordar una agenda de seguridad, que le permita comenzar a dar solución a un estado de cosas que atenta contra la calidad de vida de los uruguayos y que, crecientemente, se torna en un factor más de desigualdad entre los ciudadanos.
"Aumentan los delitos y crece la presencia en la región de organizaciones criminales vinculadas al narcotráfico".
| « volver |
El grupo de Shimani guarda celosamente sus secretos. Se molestó con el diario por divulgar sus actividades en Casa Redención, ...
ASSE rescindirá el contrato a Clanider si no paga $ 1.400.000 por una garantía prevista en la licitación. Desde la empresa ...
Carecen de identificación ideológica, no les interesa la política y muchos votan por obligación. Son los indecisos, el botín más ...
En 1991, Carlos Domínguez, un médico general en uno de los barrios más pobres de La Habana, compró un barco en 12.000 pesos -el ...
Con banderas de Uruguay en las manos y cantando la versión roquera de la popular canción "De poncho blanco", Lacalle y Larrañaga ...