Un jurado federal de Boston ordenó a un estudiante graduado pagar 15.700 euros por cada canción que bajó de Internet, a cuatro discográficas que lo enjuiciaron por descargar y distribuir ilegalmente música. Joel Tenenbaum, de 25 años, fue hallado culpable de haber descargado 30 canciones, por lo que la multa asciende a 470.000 euros. Se trata de la segunda persona en Estados Unidos que es enjuiciada por descargar música a través de Internet. Los abogados de las compañías discográficas argumentaron que era un "infractor empedernido y habitual", que comenzó a descargar música en el año 1999 y continuó haciéndolo aún después de haber sido demandado.
En el segundo caso en que un internauta se sienta en el banquillo en Estados Unidos por descargar y ofrecer música en Internet, Joel Tenenbaum, un estudiante de 25 años, no convenció al jurado. Quiso presentarse como un pequeño héroe de la resistencia a las empresas discográficas, como un insignificante ciudadano que se descargó cientos de canciones para uso personal, sin ánimo de perjudicar a la industria. Pero la industria está en crisis y la piratería ha herido gravemente al negocio musical.
Un juzgado de Boston decidió el viernes que el estudiante era culpable y que debía pagar US$ 21.250 por cada una de las 30 canciones que se bajó. La ley permite aplicar hasta un máximo de US$ 150.000 por canción bajada. La multa máxima podría haber sido de US$ 4.5 millones, frente a los US$ 675.000 fijados por la Justicia, aunque el estudiante ha anunciado que se declarará en quiebra.
El jueves, Tenenbaum admitió que, a lo largo de su vida, se había bajado 800 canciones. Además, añadió que había mentido cuando, en ocasiones, había dicho que jamás había descargado música y culpó a sus dos hermanas de haber usado su ordenador para usos ilegales. Ante su propio abogado, Charles Nesson, añadió más dramatismo: "Sí, usé el ordenador. Subí música. Me bajé música. Lo hice". En 2005 las discográficas Sony, Warner, Atlantic, Arista y UMG le ofrecieron llegar a un acuerdo extrajudicial por US$ 2.962 que rechazó.
En un artículo de opinión publicado el pasado 27 de julio en The Guardian, escribió: "Cuando reflexiono sobre esto, debo recordarme a mí mismo qué es lo que he hecho para que se me acuse de este modo. ¿Fraude financiero? ¿Atracar un casino? ¿Un ataque cibernético contra el gobierno federal?". Nada de eso. Descargarse, al menos 30 canciones de artistas como Green Day o Smashing Pumpkins que se venden, legalmente, a un euro en Internet".
CULPABLE. El equipo de defensa de Tenenbaum encabezado por el profesor Charles Nesson y sus estudiantes de derecho quedaron impotentes en el caso: "No cabe duda de que éramos un creativo equipo jurídico y no tradicional. Sin embargo, entrando en el juicio, fuimos despojados de toda posibilidad de mitigar los cargos".
El abogado Nesson ahondó más en esta victimización: "Era un niño que hace lo que hacen los niños y que amaba la tecnología y la música". Las descargas tuvieron lugar antes de 2005, cuando Tenenbaum tenía 21 años. "No es culpa de Joel que exista Internet", dijo, según las actas judiciales. "Internet ha irrumpido como la industria automovilística irrumpió en la de los carros".
Los únicos dos casos de piratería musical por parte de internautas que han acabado en los juzgados se han saldado con multas. El 18 de junio, un juzgado de Minnesota multó a Jam-mie Thomas-Rasset (32) a pagar US$ 1.970.000 por bajarse canciones también de forma ilegal. La condenada anunció que apelará si no se le reduce la multa a US$ 16.890. Según la RIAA (Recording Industry Association of America) el dinero que gana en estos juicios está destinado a realizar más demandas y campañas de "educación" y lucha contra la piratería.
(El País De Madrid y Agencias)
Una multa millonaria
La primera internauta que demandó la Recording Industry Association of America (RIAA) fue Jammie Thomas-Rasset, quien fue encontrada culpable de infringir derechos de autor en 24 canciones de MP3 de su computadora. Cuatro años atrás, el jurado encontró a Jammie culpable y la sentenció a pagar 9.250 dólares por cada canción, pero ella quiso seguir apelando la decisión con un resultado final aún peor: el jurado aumentó la cifra a 80.000 dólares por canción lo que da un total de 1.920.000 dólares, una cifra desproporcionada. La mayoría de las personas perseguidas por la industria musical han resuelto sus casos por 1.500 dólares cada una, pero Jammie rehusó llegar a ese acuerdo convirtiéndose en la primera que no está dispuesta a negociar con las disqueras. "Soy una madre de recursos limitados, así que no me voy a preocupar de eso ahora", dijo Jammie.