En su visita a Montevideo, Evo Morales pidió al gobierno uruguayo que apoyara el reclamo boliviano para que Naciones Unidas retire la hoja de coca de la lista de drogas prohibidas. Explicó algo bien sabido: que para los campesinos bolivianos mascar hojas de coca es algo natural y cotidiano. Alguno de sus anfitriones locales, como el vice Nin Novoa, se apresuraron a secundarlo, lo que puede ser un grave error. Al aceptar que se plante libremente coca para consumo campesino, Bolivia sigue aumentando su producción según cifras oficiales de ONU, y se convierte cada vez más en proveedor del narcotráfico, como lo prueba el reciente descubrimiento de laboratorios manejados por colombianos en tierras bolivianas. Convendría informarse un poco más antes de respaldar el pedido boliviano.