Triste papel hicieron los delegados uruguayos en la última reunión de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en Ginebra cuando se resolvió incluir a Venezuela en la lista de los países violadores de las libertades sindicales. El delegado del gobierno, Gabriel Winter, y el representante del Pit-Cnt, Juan Castillo, defendieron a ultranza la actuación del régimen de Chávez. El prontuario elaborado por la OIT contra el gobierno de Caracas reportó denuncias de persecución sindical y de clausura de gremios así como atentados y asesinatos de gremialistas; además se lo exhortó a terminar con la discriminación sindical y a lograr una real negociación tripartita. Todo indica que los delegados compatriotas tenían instrucciones de apoyar a Chávez con los ojos cerrados y así lo hicieron. Una vergüenza.