Rodolfo Sienra Roosen
Da la impresión que siempre que se reúnen países caribeños y latinoamericanos con el presidente de EE.UU., es para pedirle o reclamarle algo, como si su país fuera el culpable de nuestros males. América Latina tuvo universidades antes que Estados Unidos. En 1750 todos los americanos eran pobres, igualmente pobres. A la Revolución Industrial que nació en Inglaterra y se expandió a otros países, entre los cuales EE.UU., en Latinoamérica la vimos pasar como un cometa.
Hace 50 años México era más rico que Portugal. En 1950 en Brasil el ingreso per cápita superaba al de Corea del Sur. Hace 60 años el ingreso en Honduras superaba al de Singapur, que hoy pasó de largo.
Parece que algo hicimos mal los latinoamericanos. Los índices cantan. La escolaridad promedio , en América Latina, es de 7 años, por debajo de la mayoría de los países asiáticos y ni que hablar de EE.UU., y Canadá que tienen la mejor educación del mundo, similar a la europea. De cada 10 estudiantes que ingresan a secundaria en esta América, en algunos países sólo uno la termina. La mortandad infantil es del 50 por mil y el promedio en Asia es de 8,9 o 10 por mil. Hay países con carga tributaria del 12 % del PBI y no se le cobran los impuestos debidos a los más pudientes.
El sistema de valores conque terminamos el Siglo XX y empezamos el actual, es equivocado.
Es una barbaridad que el mundo rico destine cien mil millones de dólares a aliviar la pobreza del 80% de la población del planeta que tiene dos mil quinientos millones de habitantes con un ingreso de dos dólares diarios, mientras gasta trece veces más, o sea un millón trescientos mil millones de dólares en armas.
En América Latina, se gastan cincuenta mil millones de dólares en armas y soldados, y no sabemos quién es nuestro enemigo. El presidente de Ecuador lo atribuye a la desigualdad, pero ahí se queda, y no sigue, denunciando que la desigualdad es producto de la falta de educación, del analfabetismo, de inversión en salud, de las carencias estructurales en caminos carreteras, puertos, aeropuertos, de la degradación del medio ambiente. En las universidades latinoamericanas se vive en los años sesenta, setenta u ochenta, y no se advierte que el muro de Berlín cayó, que el mundo es otro.
Académicos y gente de pensamiento coinciden en que este será el siglo de los países asiáticos, no de los latinoameicanos.
Aquí vivimos discutiendo sobre ideologías, capitalismo, socialismo, comunismo, neo liberalismo, pero el "ismo" más realista lo ignoramos: es el PRAGMATISMO. Cuando Deng Xiaoping visitó a Singapur y Corea del Sur -tenía 74 años - les dijo a sus camaradas de Pekín que "no me importa si el gato es blanco o negro, sino que cace ratones". Y si Mao le hubiera oído la conclusión -"la verdad es que enriquecerse es glorioso"-, se moría de nuevo. Entonces desde 1979 China crece al 11,12 o 13% anual, y nosotros seguimos con confrontaciones ideológicas.
Me detengo aquí.
Este es el resumen de las palabras atribuidas al Presidente de Costa Rica, Oscar Arias, en la Cumbre de Trinidad Tobago. Poco y nada trascendieron en los medios locales. Entretanto, nuestros sindicatos gastan tiempo, dinero y energías para anular una ley.
Es una traba mental.