ROMA | AFP
Al borde del divorcio, los Berlusconi discuten en público a través de los diarios, una situación inédita en la vida política italiana que no afectará demasiado la popularidad del Cavaliere, según los expertos.
El jefe del gobierno italiano entró ayer en la fase de contraataque. El Cavaliere expresa sus dudas sobre una posible reconciliación con su esposa, y le pide excusas públicas por sus acusaciones. Entrevistado por el Corriere della Sera, Silvio Berlusconi explica: "Verónica deberá presentarme disculpas públicas. Y no sé si será suficiente (...) Es la tercera vez que hace lo mismo en plena campaña electoral. Es demasiado".
Al diario La Stampa, el Cavaliere agrega: "He mantenido una situación difícil por el amor de mis niños, pero ahora se acabó, las condiciones ya no están reunidas para seguir adelante". Verónica Lario (52 años), dejó circular el domingo una información según la cual quería divorciarse de Berlusconi, su esposo desde 1990.
Hace algunos días Lario criticó con dureza a su marido por su intención de incluir a jóvenes y hermosas chicas en las listas electorales de su partido para los comicios que se celebrarán en junio, obligando al jefe de gobierno a dar marcha atrás. Pero la gota que colmó el vaso fue la participación la semana pasada de Berlusconi en una fiesta con motivo del cumpleaños de Noemi, una hermosa rubia de 18 años que reside en Nápoles.
"Leer en los periódicos que frecuenta a una menor, ya que la conocía antes de que cumpliese 18 años, leer que lo llama `papi` y que habla de sus encuentros en Roma y Milán, fue francamente inaceptable. ¿Cómo me puedo quedar con un hombre así?", dijo Lario, según La Stampa, citando a amigas de la primera dama.