PANAMÁ | AFP
Panamá, el dragón latinoamericano, crecerá entre un 3 y un 5% este año pese a la crisis internacional. El Canal, la construcción inmobiliaria y la actividad financiera son los motores económicos de este país, que hoy elegirá al nuevo presidente.
Pese a estas previsiones muy superiores a la media de Latinoamérica, cuya economía se contraerá un 1,5% en 2009 según la última revisión del FMI, la crisis internacional ha pasado y puede seguir pasando factura a esta economía, que junto a la chilena es de las más globalizadas del hemisferio.
Las previsiones "pueden cambiar en algunos meses si el mercado internacional se deteriora o baja más aceleradamente de lo previsto", alertó Felipe Chapman, de Indesa, firma de asesoría y servicios financieros. Hasta ahora, los principales motores de la economía están capeando la crisis internacional aceptablemente. El sector bancario "ha salido relativamente ileso de la situación crítica mundial", según Chapman, mientras el Canal de Panamá ha compensado la disminución del 12,9% del tráfico en el año fiscal 2008 con un aumento del 11,3% en los ingresos, gracias al aumento de los peajes.
Pese al buen manejo de la economía, que en los tres últimos años creció un 9,2% (2008), 11,2% (2007) y 8,7% (2006), los panameños están decididos a votar por el cambio que representa el multimillonario Ricardo Martinelli, de la Alianza por el Cambio, una coalición formada por tres partidos de derecha, frente a la candidata oficialista, la socialdemócrata Balbina Herrera. Chapman pide que el vencedor de los comicios "continúe con una política de expansión del gasto fiscal" y "no arreglen lo que no está roto`".
El pasado año, la inversión pública se situó en torno al 7% del PIB, mientras que la inversión extranjera directa alcanzó los 2.401 millones de dólares, un 26% más que en 2007, con Estados Unidos a la cabeza, seguido de España. Sólo la ampliación del Canal, iniciada en 2007, es y será durante los próximos 10 años el motor de la inversión pública. Sin embargo, este crecimiento no se ha traducido en la eliminación de la pobreza, que afecta al 28,6% de la población -el 11,7% vive en la pobreza extrema-. Y son los sectores más marginales los que más rápidamente notarán la crisis, alertan los economistas.
elecciones. Más de 2,2 millones de panameños están convocados a las urnas hoy para elegir al nuevo presidente, a 71 diputados del Congreso y 20 miembros del Parlamento Centroamericano, así como a 75 alcaldes y otros 630 representantes locales. Pese a la popularidad de que goza el actual presidente, el socialdemócrata Martín Torrijos (56,6%), los panameños parecen inclinarse por un giro a la derecha, en contra de lo que está ocurriendo en la mayoría de los países latinoamericanos. Según las encuestas, Martinelli tiene una ventaja de entre 11 y 16 puntos sobre Herrera, del oficialista Partido Revolucionario Democrático, pese a que es el mayor partido, con cerca de 700.000 adherentes. En esta elección pesará, según los analistas, la baja distribución de la riqueza de este país.
Ex ministra de Vivienda contra un millonario
Los panameños "tienen dos caminos: o seguir como estamos, con más inseguridad, menos empleo y una vida más cara con más pobreza, o podemos caminar juntos como un pueblo unido en una nueva dirección", dijo Ricardo Martinelli en el cierre de su campaña. Este magnate, que ha labrado su fortuna en el negocio de los supermercados, ha prometido más seguridad, bajar el precio de la canasta básica y el control del gasto público, además de "meter preso a quien entre limpio y salga millonario". Por su parte, Balbina Herrera ha prometido seguir los ejemplos del brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, y de la chilena Michelle Bachelet -alejándose de Chávez-, porque "han sabido vincular al sector privado con el sector social", "han evitado la exclusión" y han buscado "un equilibrio entre todos los sectores sociales".