|
||||||||
GUSTAVO PENADÉS
El año pasado, el mundo comenzó a vivir un proceso de crisis sin precedentes. Asistimos a la quiebra de instituciones y empresas cuya solidez nadie hubiera puesto en duda apenas meses atrás. En la emergencia, los gobiernos de los países desarrollados y los organismos internacionales, están apelando a diferentes medios para atenuar los efectos del derrumbe de sus economías; a la vez que en muchas situaciones intervienen directamente procurando salvar algunas instituciones y evitar males mayores.
A partir de esa situación, en el mundo y en nuestro país comenzaron a alzarse voces que sostienen que estamos asistiendo al derrumbe del capitalismo y al fin de una era. Al tiempo, estados y particulares reclaman una mayor regulación de los mercados y, en general, de la economía.
Lo cierto es que si contemplamos con perspectiva histórica lo que viene sucediendo, deberíamos concluir en que no es un fenómeno novedoso. La historia registra, fundamentalmente a partir del siglo XIX, escenarios de crisis que se presentan cíclicamente, siendo, por su importancia, la de 1929 la más recordada. En cuanto a sus efectos, todas implicaron la desaparición de instituciones y empresas, al tiempo que el surgimiento de otras, como asimismo la toma de previsiones para evitar la repetición del fenómeno. Frente a la desconfianza, la incertidumbre y para evitar males mayores, los gobiernos emprenden las acciones que estiman contribuirán a salvar la situación. Así como en su momento agentes del Barón de Rothschild recorrieron Europa procurando oro para salvar al Banco de Inglaterra, hoy no es extraño que el gobierno norteamericano capitalice instituciones financieras.
Ahora bien: ¿tal proceder significa que estemos asistiendo a un cambio de paradigma? En verdad creemos que no. Lo que se está haciendo, no solamente en los EE.UU., es buscar instrumentos para mitigar los efectos del derrumbe y poner en marcha nuevamente la economía. Sobre esto podemos hallar un antecedente importante en el New Deal de Roosevelt que, entre otras consecuencias, generó la red de seguridad social aún hoy vigente en EE.UU.
Lo cierto también es que con el paso del tiempo siempre la confianza volvió, la producción creció y el comercio cobró importancia, con lo cual, y pese a los efectos siempre terribles de las crisis, el nivel de vida de la población mundial fue paulatinamente mejorando.
Se incurre en un gran error conceptual suponer que lo que hoy vivimos es la primera vez que sucede y que estamos ante una gran interrogante que podrá dar paso a otro tipo de sistema. La diferencia con episodios anteriores, a estar a los expertos, son las causas y el papel cumplido por la tecnología.
En tal sentido, cabe apuntar también, que los estados de economía de mercado cuando intervienen, lo hacen con la intención de que, una vez superada la crisis, esa intervención vaya cediendo a la iniciativa y fuerzas particulares. En esto radica la diferencia con lo regímenes socialistas, que cuando inician procesos de liberalización de sus economías los mismos generalmente han determinado la desaparición de dichos regímenes.
Creemos en definitiva, que como por definición ocurre con las crisis, ésta dará lugar a nuevas oportunidades, y que, serán como siempre los actores económicos los responsables de superarla e iniciar una nueva etapa de crecimiento económico mundial.
| « volver |
El "efecto demográfico" que durante décadas hizo aumentar el electorado del Frente Amplio, comenzó a atenuarse. Los que entran al ...
Cuando el presidente Tabaré Vázquez recibió la última encuesta de Equipos, que le asigna a José Mujica 23 puntos de ventaja sobre ...
A tres semanas de los dos conciertos en el Centenario, Pepe Guerra y Braulio López recibieron a El País. Es la primera entrevista ...
Rosario decidió irse a vivir sola en diciembre. Pero con la incertidumbre de cómo pegaría la crisis en los precios de los ...
Vázquez no quiere olvidar el pasado con EE.UU., pero va a trabajar conjuntamente para enfrentar los desafíos comunes como la ...