Aprobación y rechazos a más peatonales en la Ciudad Vieja

Una más. Proponen eliminar tránsito en Ciudadela entre San José y la plaza

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ANDRÉS LÓPEZ REILLY

Como ocurre en muchos barrios históricos del mundo, la Ciudad Vieja se hace cada vez más peatonal. El paisaje y el turismo agradecidos. El problema es lidiar con la disminución del transporte y con los vecinos que no aceptan los cambios.

Ayer quedó liberada al público la pasiva de la Torre Ejecutiva (ex Palacio de Justicia), futura sede de la Presidencia de la República, que estará terminada en unas dos semanas. Fue un hecho histórico. Hace más de tres décadas que no se podía caminar por esa vereda.

Aunque hoy día muchos asocian a "la pasiva" con la cadena de locales gastronómicos, el nombre proviene del paseo techado con columnatas que siempre existió en la Plaza Independencia, espacio público que se conformó a partir de la demolición del edificio de la antigua Ciudadela.

La pasiva debería estar presente en todas las construcciones del entorno, aunque algunas no han respetado la norma.

Entre los proyectos para la zona, se maneja la peatonalización de la calle Ciudadela en el tramo que va de San José a la plaza. Esto serviría para "vincular" la Torre Ejecutiva con el Palacio Estévez, antigua sede del Poder Ejecutivo, destinada hoy a asuntos protocolares de la Presidencia. Un edificio que alberga, además, un casi desconocido museo histórico.

La directora de Acondicionamiento Urbano de la Intendencia, Hyara Rodríguez, dijo ayer a El País que la iniciativa está "a estudio", aunque advirtió que "será complicado solucionar el tema del transporte".

Por su parte, la directora nacional de Arquitectura del Ministerio de Transporte y Obras Públicas, Eneida De León, dijo que en algún momento se manejó la idea de hacer un túnel subterráneo que comunicara al Palacio Estévez -que data de 1874- con la Torre Ejecutiva.

Sin embargo, esa posibilidad fue desestimada por costosa y complicada, en un enclave de especial valor patrimonial.

También se estudió la viabilidad de hacer un helipuerto en la Torre Ejecutiva. Otro proyecto que quedó por el camino, tras juzgarse innecesario.

Aunque seguramente muchos recordaron el episodio de Fernando De la Rúa y su aparatosa salida de la Casa Rosada, en 2001, se entendió que no habría "emergencias" que ameritaran tal construcción. Además, algunos pilotos señalan que la zona es "peligrosa" para volar por los repentinos cambios en las corrientes de aire.

El Palacio Estévez fue adquirido en 1880 por el Estado, instalándose allí la Casa de Gobierno diez años más tarde. Tras la restauración democrática, en 1985, el entonces presidente Julio María Sanguinetti resolvió mudar la sede del Ejecutivo al Edificio Libertad, un proyecto de la dictadura, que se construía para el Ministerio de Defensa. Próximamente, se instalará allí el hospital de trauma del Ministerio de Salud Pública.

Desde el punto de vista estrictamente arquitectónico, De León explicó que el Edificio Libertad tiene varias "patologías". El aislamiento acústico de las oficinas es "muy malo" y el hormigón "se desprende" en muchas partes.

Una situación similar se tuvo que corregir en el ex Palacio de Justicia, una obra que estuvo abandonada durante años, soportando los embates del tiempo sin ningún tipo de mantenimiento.

CASCO HISTÓRICO. El intendente Ricardo Ehrlich inauguró ayer las "nuevas" peatonales de la Ciudad Vieja.

Como ocurrió hace años con el primer tramo de la calle Sarandí -y hace menos tiempo con el segundo- la obra transformó el entorno del Mercado del Puerto en un paseo turístico, lo cual es saludado por muchos comerciantes y también criticado por algunos vecinos.

"Esta peatonal desvalorizó totalmente la propiedad en la zona. Sacaron los focos que habían comprado los vecinos y dejaron todo en penumbras, con unos farolitos que sabe Dios de dónde los sacaron. La propia Intendencia hizo un control del tránsito en la zona: por esta esquina circulaban más de 400 autos por día. Los funcionarios municipales llegaron a la conclusión que era imposible hacer una peatonal. Pero a alguien se le ocurrió hacerla, con soberbia y prepotencia, sin escuchar a los vecinos", se quejó a El País Rubén Coitiño, quien vive desde hace 12 años en la calle Yacaré y conoce el barrio desde hace medio siglo, por ser jubilado portuario.

"Esto nada tiene que ver con la época colonial. Los adoquines que había de esa época, se los llevaron. En caso de emergencias, no pueden entrar ambulancias ni taxis. Tampoco hay lugar para que estacionen los camiones que surten al Mercado del Puerto y a los más de treinta comercios que hay acá", añadió Coitiño.

Otro vecino comentó a las autoridades que participaron de la ceremonia de inauguración que, en oportunidad de un incendio, no pudo ingresar un camión de Bomberos.

Fueron transformadas en peatonales las calles Pérez Castellano, entre Piedras y 25 de Mayo; Piedras, entre Colón y Maciel, y Yacaré, desde Piedras a la rambla 25 de Agosto.

En total, colocaron 4.910 metros cuadrados de pavimento nuevo. Además, hicieron nuevos tendidos de cables, colocaron bancos, papeleras y señales de tránsito.

Objetivo: que vuelva la gente

Las distintas intervenciones urbanas que se vienen realizando en la Ciudad Vieja no solo tienen una finalidad turística, o de mejora de la circulación. La Intendencia pretende que regresen los vecinos que se han ido por los cambios que ha tenido el barrio en los últimos años. Para eso, firmó un préstamo con el BID (con fondos japoneses y de carácter no reintegrable) que le permitirá hacer mejoras puntuales en fachadas y espacios públicos, buscando que la Ciudad Vieja sea, también, un sitio agradable para vivir. "Se va a hacer un relevamiento, un censo, con participación directa de los vecinos, para saber qué opinión tienen ellos de la Ciudad Vieja. Qué sienten que tiene y qué sienten que le falta", explicó a El País la directora de Acondicionamiento Urbano, Hyara Rodríguez.

Al rescate de los "esqueletos" de edificios

La Intendencia de Montevideo y la Agencia Nacional de Vivienda (ANV) acordaron comenzar a trabajar juntas para recuperar algunos "esqueletos" de edificios que quedaron inconclusos y realojar familias humildes en propiedades que se encuentran deshabitadas.

Así lo informó ayer a El País el prosecretario de la Intendencia, Jorge Rodríguez, tras reunirse con el ministro de Vivienda, Carlos Colacce, y con el presidente de la ANV, Carlos Mendive.

"Está por ejemplo el tema de (la ex fábrica textil) Alpargatas, que a nosotros nos importa mucho. Se habló especialmente de un edifico que se va a llamar `Terrazas del Palacio` y que podría ayudar a revitalizar la zona. Y de otros edificios, incluso sobre 18 de Julio", informó Rodríguez.

REALOJOS. La segunda línea de trabajo entre la Intendencia y la ANV es la que tiene que ver con viviendas del Ministerio que se encuentran desocupadas, o en proceso de desalojo.

"La Agencia pondría a disposición de la Intendencia varios cientos de viviendas desocupadas para destinar a casa-habitación. A nosotros nos interesa mucho adquirirlas para los realojos que estamos haciendo. Por un lado, por un tema de política de integración. En lugar de seguir promoviendo barrios en la periferia y de seguir realojando personas -por ejemplo de los asentamientos- en otros lugares, las podríamos reubicar en estas propiedades", explicó Rodríguez.

"Hoy en día en los asentamientos hay distintos tipos de familias que se encuentran en esa situación a partir de la crisis de 2002, que tienen claramente hábito de trabajo y valores familiares. Sería muy interesante que pudieran reingresar a la estructura urbana que ya está montada. Y desde el punto de vista económico, la Intendencia se vería beneficiada, porque adquirir una de esas propiedades nos saldría bastante más barato que construir una casa nueva para el realojo", concluyó el jerarca municipal.

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