|
||||||||
JAVIER GARCIA
El gesto, sorpresivo, de Larrañaga de ir al homenaje rendido a Luis Alberto de Herrera en el cincuenta aniversario de su fallecimiento, fue un hecho político significativo.
Hace pocos días, el 15 de marzo, el Partido Nacional y los wilsonistas en particular recordamos al último gran caudillo. A quienes ingresamos a la vida política de su mano y nos nucleamos en Alianza Nacional, nos habría gustado ver a todos los blancos en un solo acto, en el Cementerio del Buceo, y todos haber dejado una flor en su tumba. Algunos medios de prensa destacaron justamente esta situación de homenajes por separado. No pudo ser, fue una lástima. Wilson se lo merecía.
Tradicionalmente nuestros compañeros del Herrerismo organizan el homenaje a Herrera en el Cementerio Central, en un peregrinar que lleva medio siglo. No es cualquier fecha la que se conmemoró el pasado miércoles por la doble circunstancia del número de años que se recuerdan, pero además por encontrarnos al borde de una elección interna.
En una columna anterior, a raíz de las repercusiones que se generaron a partir de diferencias políticas legítimas que Larrañaga había marcado con Lacalle, sostuvimos que no debía haber sorpresas porque las elecciones son para elegir entre distintos y por ello se hacen y eso está en la esencia del acto. Existen distintas formas de ver algunos temas, existieron y existirán, lo que no disminuye en un ápice la pertenencia a un hogar común. Se vota para decidir cual predomina y ese será el rumbo elegido por la gente. La unidad partidaria no puede ser el fruto del silencio, sino del respeto interno.
El fin de semana pasado el clima electoral se nutrió de insultos entre políticos. La capacidad de los dirigentes políticos de hablar de sus respectivas personas en tono de denuncias está demostrada sobradamente, la pregunta es si además de agraviarse los políticos tienen la valentía de entenderse. Hay que tener más coraje para acordar que para pelear.
Las polarizaciones presuntas, aquellas que se fundamentan en que uno le dice a otro inmoral, ladrón, corrupto, asesino y todas las variedades de barro posible, son simplemente muestras de debilidad. Son presuntas porque se basan en la necesidad de dos para insultarse, uno sin el otro no pueden existir. Sacado el agravio todo lo que queda es nada y para la que menos queda es para la gente que está cansada de los valientes que lo son sólo en los informativos. Por más agravios que se prodiguen entre políticos eso no hace que las familias lleguen a fin de mes.
El año pasado Larrañaga se reunió con Mujica en su chacra de Flores, y algunos criticaron que un blanco se reuniera con el ex guerrillero. No advirtieron, algunos, que cientos de miles de uruguayos lo votan, nos guste o no y a mí no me gusta nada. Luego lo hizo con Bordaberry, que lidera hoy las preferencias coloradas. A otros, distintos a los del disgusto anterior, tampoco les pareció bien. Era lo esperable.
Blancos, colorados, frentistas, independientes y uruguayos sin Partido, vivimos en la misma porción de tierra y sufrimos los mismos problemas y pasada la elección seguiremos aquí. Sobre los dirigentes de hoy se deposita buena parte de la suerte de nuestros hijos, no tanto de la nuestra. ¿No es mejor un sistema político que tenga capacidad de entenderse?
La presencia de Larrañaga en un acto organizado por su competidor interno, no es solo un gesto de unidad, sino de visión de futuro y de liderazgo político no muy frecuente en Uruguay.
| « volver |
Blanquita continúa grave, aunque sus signos vitales están estables y no ha presentado complicaciones en las últimas horas. Los ...
Un huevo hallado por el biólogo inglés en Maldonado, durante su viaje en el buque explorador "HMS Beagle", fue redescubierto en ...
El coordinador general del sindicato, Elbio Lemos, dijo a EL PAÍS digital que los turistas "mancharon" la institución y que ahora ...
Un segundo buque de guerra, éste dotado de helicópteros, llegó el viernes a las proximidades de la costa de Somalia, mientras ...
Sobre las 20 horas la ministra de Salud Pública, María Julia Muñoz, se dirigía en su auto particular rumbo al este cuando ...