No dio la talla

FRANCISCO GALLINAL

En pocos meses más, casi nos animamos a decirlo ya en las elecciones internas pero para expresarnos con mayor propiedad, en las elecciones de octubre y en la segunda vuelta electoral de noviembre, el Frente Amplio va a tener que rendir cuentas a la ciudadanía de lo que fue su gestión de gobierno nacional. Por primera vez, le tocará pasar por el tamiz de la elección obligado a explicar que ha hecho del país en estos cinco años, en qué forma aprovechó y utilizó esa enorme posibilidad histórica que la ciudadanía le otorgó en octubre de 2004.

Enorme porque hacía muchos años que un gobierno no gozaba de las posibilidades de las que dispuso este para llevar adelante su programa y su acción. Más aun, nunca una fuerza política en la historia del país había concentrado tanto poder en sus manos; con mayorías propias en el parlamento, con Ministros solamente de su sello, con Directorios de Entes y Servicios conducidos exclusivamente por representantes de su condición política, y a su vez con un viento económico en el mundo y en la región tan favorable para los intereses del país.

Las condiciones que al Frente Amplio, por un lado se le dieron en el contexto internacional, y por otro la propia fuerza política generó para obtener un triunfo tan categórico y esperanzador, fueron las ideales para llevar adelante la mejor gestión de las últimas décadas, para convertirse en el mejor gobierno de los últimos cincuenta años de la historia del país. Lamentablemente -ya no solamente para los intereses del Frente- sino también para los de nuestro Uruguay, a medida que se acerca la hora del balance, el mismo está muy lejos de parecerse a esa posibilidad de haber sido el mejor, o de lo mejor de los últimos tiempos.

Prueba de lo que venimos de expresar es que la próxima elección que hasta hace poco más de doce meses la tenían al alcance de la mano, ahora se va polarizando y la balanza, vale decir el electorado, parece más proclive a inclinarse hacia la sustitución del actual gobierno que hacia su continuidad. El Frente Amplio se ha perdido, y de la mano del Frente Amplio el país también, una oportunidad de maravillas y la que debió ser una gran gestión, va a terminar siendo una discreta y mediocre administración que teniendo todo a favor, no dio la talla.

Es que en realidad la coalición de partidos que hoy gobierna nunca dejó de ser precisamente eso. Una sumatoria de partidos y sectores, del más diverso origen, carentes de una filosofía común, dueños de una gran disciplina que a la hora de la verdad solamente sirvió para ponerse de acuerdo en lo que no debían hacer, pero nunca en un programa de gobierno, en una certeza, en un rumbo claro, siempre tan necesario para conducir un gobierno. Llega la hora de cerrar el balance y entre las interrogantes que no tienen respuesta o si la tienen la misma es muy crítica y severa, están las referidas a las políticas en materia de relaciones internacionales, agropecuaria, educativa, seguridad pública, vivienda… ¿Tuvo este gobierno una impronta, un sello, un rumbo, una política clara y definida en alguna de éstas áreas? La respuesta es no y los hechos que la fundamentan están a la vista.

El Uruguay no ha tenido en todos estos años una política de inserción internacional al punto que cada día está más aislado del mundo, el gobierno no ha hecho nada desde el sistema productivo y en particular en el más rico y sano como lo fue el agropecuario; el gobierno no ha construido viviendas, la inseguridad se ha incrementado en forma alarmante durante todos estos años, el gobierno no ha gobernado.

Conclusión: el Frente Amplio se preparó durante treinta y tres años para ganar la elección, pero se olvidó de lo más importante, de prepararse para gobernar el país.

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