La organización de las Naciones Unidas (ONU) y varias agrupaciones de defensa de los derechos humanos solicitaron al presidente de Afganistán, Hamid Karzai, la abolición de la nueva ley que según sostiene legaliza la violación dentro del matrimonio.
En opinión de estas organizaciones internacionales, la norma promulgada por el mandatario el mes pasado afecta los derechos de las mujeres que pertenecen a la minoría chiita.
Un portavoz de la ONU en Kabul dijo que están seriamente preocupados por el potencial impacto de la legislación.
CADA cuatro NOCHES. "Un hombre puede mantener relaciones con su esposa al menos una vez cada cuatro noches, siempre que ésta no se encuentre enferma", reza el artículo 132 de la nueva `Ley de Familia Chií` que Hamid Karzai recuperó del fondo de su cajón el pasado mes de febrero y que ahora, a escasos cuatro meses de las elecciones, implantó para ganarse el voto de los grupos fundamentalistas de la minoría chií del país.
Las agencias de Naciones Unidas y diferentes organizaciones humanitarias advierten que su aprobación supondría "autorizar la violación dentro del matrimonio", "permitir el matrimonio infantil" o "la prohibición para las mujeres de salir de sus casas sin permiso de sus maridos" lo que "desprecia los derechos constitucionales" y resucita los fantasmas de la etapa talibán ocho años después de la caída del régimen fundamentalista.
Soraya Sobharang, de la Comisión Independiente de Derechos Humanos en Afganistán, criticó lo que consideró el silencio de occidente sobre el tema, que en su opinión ha sido desastroso para las afganas.
FUERTE polémica. Sin embargo, la respuesta de Canadá no se hizo esperar : ha sido la primera de las potencias extranjeras con presencia militar en la misión que la OTAN desempeña en el país, que ha calificado de "inaceptable" la medida y que anuncia que presionará para que el resto de países de la alianza obliguen a Karzai a dar marcha atrás. En un comunicado, el ministro de Defensa canadiense, Peter MacKay, destacó "estamos luchando por unos valores que incluyen la igualdad entre hombres y mujeres".
La polémica que despertó esta ley dirigida a la minoría chií -representa el diez por ciento de la población del país, en su mayoría de etnia hazara-, anuncia que sus alcances pueden crecer aún más en las próximas semanas si se confirma la elaboración de un borrador de semejantes características para la mayoría suní.
AÚN PEOR. Cumbres de donantes, reuniones de expertos, conferencias internacionales para la seguridad. Cada vez hay más gente que habla sobre Afganistán, pero los hechos vuelven a demostrar que muy pocos conocen de verdad lo que ocurre en el país.
La organización RAWA (cuyas siglas en inglés significan Asociación Revolucionaria de Mujeres de Afganistán) tiene muy claro lo que puede suponer la aprobación de estas medidas que harán la vida de la mujer afgana "peor que con los talibanes", que es como titulan el último artículo de su página web.
La autoridad de Karzai
A los 51 años, Hamid Karzai es el Presidente de Afganistán desde el 7 de diciembre de 2004. Es musulmán y pertenece a una familia de gran influencia. Luchó durante la guerra en Afganistán contra el ejército soviético en la década de los `80. Tras la retirada de los soviéticos participó en el gobierno afgano hasta 1991. Con la llegada del régimen Talibán, se exilió en París. Karzai fue designado presidente de la Administración Transitoria tras el Acuerdo de Bonn, después de la invasión de EE.UU., con el derrocamiento del régimen fundamentalista de los Talibán. El 2 de noviembre de 2004 hubo elecciones presidenciales, promovidas por EE. UU., y Karzai fue proclamado vencedor con un 55,4% de los votos dentro de un gobierno de coalición. Las próximas elecciones presidenciales se van a celebrar el 20 de agosto de 2009. Los diferentes "señores de la guerra" hacen difícil ejercer una autoridad efectiva en todo el territorio afgano.