Las materias primas tuvieron su tercera caída trimestral sucesiva, el plazo en baja más largo desde el 2001, al achicarse la demanda de mercaderías básicas desde el petróleo hasta el níquel y no poder las empresas reducir la producción con la rapidez necesaria.
El índice Reuters/Jefferies CRB de 19 materias primas bajó un 5,8% este trimestre, encima de la caída de un 50% en la segunda mitad del 2008. Encabezaron las caídas el gas natural, el níquel y el trigo, que abrumaron las alzas de la gasolina, el cobre y los cerdos.
"El mayor factor que mueve las materias primas es la demanda y la oferta, y si la demanda baja, entonces cae el precio, no importa cuantos especuladores haya en el mercado", dijo Afshin Nabavi, subdirector general primero de MKS Finance SA, una de las cuatro casas de refinación de lingotes de oro de Suiza, en una entrevista telefónica desde Ginebra.
La demanda se desplomó al tiempo que Japón, Europa y Estados Unidos lidiaban con sus respectivas recesiones. Es probable que el crecimiento de la demanda se achique por vez primera desde la Segunda Guerra Mundial y que el comercio internacional tenga su mayor bajón en 80 años, predijo el Banco Mundial este mes. El apogeo del índice CRB en julio pasado constituyó el fin de un mercado alcista que dio comienzo en el 2001.
La contracción del consumo mundial de petróleo este año será la primera desde los comienzos de los años ochenta y la más pronunciada desde mediados de los setenta, según Nobuo Tanaka, director ejecutivo de la Agencia Internacional de Energía.
La Organización de Países Exportadores de Petróleo, que representa cerca de un 40% de la oferta mundial, respondió a la contracción del mercado accediendo a bajar la producción tres veces desde fines del año pasado. El petróleo subió un 7,7 por ciento este trimestre, su mejor evolución desde el segundo trimestre del año pasado.
Algunos inversionistas ya están apostando a un rebote. Michael Aronstein, el estratega que predijo el derrumbe de las materias primas del año pasado, está colocando en ellas un 20 por ciento del dinero que administra. Bloomberg