La designación de los titulares de las fiscalías en crimen organizado puede derivar en un nuevo cruce entre el Ministerio de Educación y la Fiscalía de Corte, debido a la demora en el trámite ministerial.
"Se está cumpliendo el trámite, y en principio no existe ninguna complicación", dijo ayer a El País el subsecretario del Ministerio de Educación y Cultura (MEC), Felipe Michelini, sobre la demora en las designaciones de los fiscales Mónica Ferrero y Ricardo Perciballe al frente de las fiscalías especializadas en forma definitiva.
Ambos magistrados fueron designados por el fiscal de Corte, Rafael Ubiría, en forma interina para ocupar los cargos en las nuevas sedes creadas junto con los juzgados especializados, pero, a la vez, mantienen sus puestos en las fiscalías penales, por lo que deben enfrentar los turnos correspondientes a las dos especialidades.
La semana pasada, Ferrero y Perciballe, quienes fueron propuestos por el fiscal de Corte para ocupar los cargos en forma definitiva, presentaron una nota a Ubiría reclamando que se resuelva su situación, alegando sobrecarga de trabajo.
Además, el hecho de que no se los designe en forma definitiva al frente de las nuevas sedes, genera que no se pueda nombrar a lo nuevos responsables de las fiscalías penales, para las cuales Ubiría ya elevó al MEC dos propuestas.
"Hay que estudiar todos las formalidades porque la designación de un fiscal es una decisión de suma importancia", se justificó Michelini, quien explicó que los nombramientos "no se pueden hacer en forma apresurada".
SOLUCIÓN. Ante la nota de Ferrero y Perciballe, Ubiría señaló que si continúa la demora en los nombramientos, dejará sin efecto la designación temporal en las fiscalías de crimen organizado, cuyos turnos serían cubiertos alternativamente por las sedes penales.
Ubiría y Michelini ya han tenido "diferencias de criterio" en el nombramiento de fiscales, lo que ha generado el retraso en varios trámites. El fiscal de Corte dijo a El País que los nombramientos podrían "hacerse en una semana".