Bruselas | La Unión Europea rechazó ayer en la apertura de su cumbre de Bruselas la presión norteamericana de inyectar más fondos públicos ante la recesión, con la mente puesta en mostrarse unida para reformar el sistema financiero mundial en la cita del G20.
"Algunos aún no han aplicado planes de reactivación nacionales. Entonces no tiene sentido comenzar a adoptar nuevos paquetes de impulso", dijo el primer ministro checo, Mirek Topolanek, cuyo país preside la UE.
En la misma sintonía la canciller alemana, Angela Merkel, juzgó que los actuales planes de reactivación "son suficientes y que primero es necesario dejarlos surtir efecto". La UE adoptó hasta el momento medidas presupuestarias para afrontar la crisis por un monto de US$ 520.000 millones, es decir el 3,3% del PIB de los 27, una cifra muy inferior al esfuerzo de Estados Unidos, que lanzó en febrero un plan de impulso económico de 787.000 millones de dólares.
Para los jefes de Estado y de gobierno de la UE, el objetivo de la cumbre en Bruselas -que termina hoy- es lograr una posición fuerte de cara al G20 del 2 de abril en Londres, en el que participarán las principales potencias industriales y emergentes.
En una carta conjunta a los responsables europeos, Merkel y el presidente francés Nicolas Sarkozy, ya dejaron claro que su intención es lograr que el G20 apruebe una mejor regulación del sistema financiero mundial, en particular de los fondos especulativos y los paraísos fiscales. En ese marco, los líderes europeos deberían reclamar "reglamentar mejor los mercados", instado sí a "continuar la coordinación, a escala internacional, de las medidas de impulso presupuestario", según un proyecto de declaración final de la cumbre. AFP