El gobierno de Brasil anunció ayer una reducción de gastos públicos de cerca de US$ 10.000 millones, debido a la retracción de la recaudación, y redujo su previsión de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de 3,5% a 2%.
El ministro de Planificación, Paulo Bernardo, que esta semana se reunió con el presidente Luiz Lula da Silva, anunció el "bloqueo" de casi 10.000 millones de dólares (21.600 millones de reales) que estaban contemplados en el presupuesto aprobado en diciembre.
El funcionario mencionó que este ajuste de erogaciones es el "mayor" desde 2003, cuando Lula da Silva asumió su primer mandato presidencial.
Explicó que esa anulación de gastos está sujeta a modificaciones si la crisis económica mundial "impone" adoptar nuevas medidas.
De este modo, el gobierno brasileño, que meses atrás aseguraba que el país sería prácticamente inmune a la crisis, admitió, a través de este paquete de restricciones, el impacto en su economía.
Bernardo destacó la "preocupante caída de la recaudación en enero y la aún más expresiva en febrero", cuando fue 11 % menor que en febrero de 2008.
Según el titular de Planificación, hay una tendencia a la merma de recaudación durante todo el año, lo que implicará una pérdida de ingresos de unos 21.000 millones de dólares en el total de 2009.
Los gastos del año también fueron reducidos y ahora el gobierno podrá desembolsar unos 260.000 millones de dólares.
El funcionario hizo mencionó genéricamente a los sectores que van a sufrir el ajuste.
Dijo que unos 3.400 millones de dólares de enmiendas parlamentarias quedarán sujetas a la aprobación del gobierno central.
Las "enmiendas" son recursos del presupuesto solicitados por los congresistas para obras en sus estados.
El senador Delcidio Amaral, oficialista, advirtió que retirar fondos de esas enmiendas puede desatar problemas políticos en el Congreso en "año preelectoral", dado que en 2010 habrá elecciones presidenciales.
De momento, declaró el ministro Bernardo, no se modificó la meta de superávit primario, diferencia entre ingresos y egresos del estado, que sigue siendo de 3,8% del PIB. ANSA